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Introducción al Storytelling

Abril 7, 2019

Los seres humanos están marcados con historias y experiencias que moldean la forma del pensamiento personal. A partir del lenguaje comprendemos que la vida es una sucesión de memorias o anécdotas que el sujeto narra para entablar comunicación en sociedades o grupos culturales.

Imaginemos la rutina de nuestros antepasados hace unos 20,000 años y pensemos en las tribus nómadas que migraban de acuerdo a la estación del año, siguiendo las especies animales comestibles, aprovechando frutos y raíces, e incluso utilizando herramientas rudimentarias de piedra. Tras arduas jornadas de cacería y recolección, huyendo de las fieras y protegiéndose de las inclemencias del clima, los integrantes del clan se reunirían por la tarde para ingerir sus alimentos. Al caer la noche, en torno a una fogata, comenzaban a compartir consejos para cazar, advertencias de peligro o hallazgos de recursos naturales.

Gracias a las narraciones nuestros más remotos ancestros preservaron el conocimiento de una generación a la siguiente, permitiendo la supervivencia de la civilización (Abrahamson, 1998). Antes de la invención de la escritura, la narración oral fue la primera fuente de conocimiento de la especie. Al compartir una historia ocurren varios fenómenos: se empodera al narrador, se focaliza la atención de los oyentes y se establece un contexto común, “un sueño colectivo”, según el antropólogo Joseph Campbell (2001).

La narración es la forma más antigua de enseñanza, de hecho las primeras comunidades humanas la utilizaban para responder a las preguntas de los niños sobre la creación, la vida y el más allá (James, 2013). Entre los pueblos antiguos se contaba una historia para entretener y enseñar a la gente a ser mejores seres humanos. Los integrantes de la comunidad recibían orientación sobre su comportamiento con un sentido de reflexión, equilibrio y plenitud cuando escuchaban a los ancianos sabios y experimentados hablar de los desafíos de la vida (Lawrence y Paige, 2016).

Nuestros ancestros centraban muchas de sus historias hacia un fin educativo para transmitir sus conocimientos y habilidades. Esto se debe a que las historias son la unidad más pequeña a través de la cual los seres humanos comunican la experiencia y el conocimiento que poseen sobre el mundo. La narración es el medio que se utiliza para describir la personalidad, la ideología, el trasfondo o antecedente de vida de una persona (Greenhalgh, 2009).

En su forma más simple, la narración sigue siendo un poderoso elemento de comunicación utilizado como una estrategia para humanizar el aprendizaje, que ofrece la oportunidad de conectarse con personas que poseen gustos o caracteres similares y además permite ver el mundo desde la perspectiva de otra persona. Estas historias contadas por terceros tocan las emociones de los individuos que las escuchan, los hacen enojar, reír, llorar y hasta sentir miedo, lo cual representa un agudo contraste con una exposición donde no se utiliza la narración, que no llega a sensibilizar de la misma forma a las personas.

La transición de la narración hacia contextos educativos desde nuestra historia ha sucedido de manera natural desde nuestros ancestros, sin embargo, el surgimiento de un paradigma reflexivo en los sectores de educación superior ha favorecido que la narración sea incorporada como una herramienta de aprendizaje dentro de diversas áreas del conocimiento. Es así como los educadores están utilizando la narración con el fin de estimular la habilidad del pensamiento crítico en los estudiantes para fomentar la autoevaluación y transmitir experiencias reales relacionadas con la práctica de cualquier disciplina (McDrury y Alterio, 2003).

No solo en la educación existe la esquematización de la narración: autores como Campbell o Claude Lévi-Strauss (antropólogos), Vladimir Propp (folclorista) y Étienne Souriau (filósofo) han evidenciado la existencia de estructuras subyacentes en todo tipo de narraciones y manifestaciones artísticas.

En torno a este trabajo teórico, la narratología se ha constituido un campo de estudio interdisciplinario con investigaciones tanto teóricas como experimentales en las que se reúnen, además de las disciplinas ya mencionadas, las teorías literarias y cinematográficas, los estudios críticos y la retórica. Además, también ha habido fertilizaciones cruzadas e incursiones de otras áreas como las ciencias cognitivas (Turner, 1998) y teoría de juegos (Chwe, 2013).

Las narraciones permiten construir la identidad humana al dar sentido a los incidentes y etapas de la vida. Ante la evolución de la educación superior es necesario volver a nuestros orígenes y revalorar la narración de historias como una herramienta indispensable en la transmisión del conocimiento.

Storytelling

Storytelling (narración) es el arte del uso del lenguaje, la comunicación, la emotividad, la vocalización, la psicología del movimiento (ademanes, gesticulación y expresión) y la construcción abstracta de elementos e imágenes de una historia en particular para un público específico. Un aspecto crucial de la narración es la retroalimentación o conexión con el auditorio para demostrar un suceso visual determinante que brinda detalles de la historia de una manera creativa (National Storytelling Association, 1997).

De la tradición oral, el Storytelling consiste en estudiar un objeto o suceso que puede enlistar emociones en una narración y es utilizada para nombrar las estructuras o los campos que captan en el momento justo y preciso la atención de un auditorio (Porcher y Groux, 2013).

La importancia del Storytelling crece día con día por su flexibilidad y aplicación en diversos campos. Este concepto ha evolucionado desde la novela, el cómic, el guión, la cátedra y las conferencias con versatilidad hasta la adaptación en la educación y en las ciencias sociales donde se utiliza para transmitir y comunicar el conocimiento (Porcher y Groux, 2013; Gaiman, 2016). La riqueza de esta herramienta para innovar en la educación radica en la versatilidad y dominio de las emociones en el “otro” para cumplir un propósito: enlazar y conmover para afianzar el resultado deseado.

En el desarrollo y la producción de una historia intervienen distintos factores. Durante su elaboración es necesario equilibrar los momentos de tensión, la entonación o modulación de la voz del narrador para encaminar al espectador, un diseño de las imágenes que cautive (si es por video o formato electrónico) y el énfasis en la creación del vínculo que ofrece la narración. El Storytelling permite ampliar la experiencia de la enseñanza y el aprendizaje, ya que con el uso de distintas disciplinas utilizadas a través de la oralidad o la narración digital propone innovación en la educación. Ya sea en los negocios, la literatura o la antropología, el Storytelling se acopla a las necesidades del objetivo o meta y se enfoca en construir un lazo emocional, reflexivo y eficaz.

Elementos del Storytelling

A partir de la meta (cautivar, reflexionar y conectar) de cada historia por parte del narrador (storyteller) se van desencadenando otras intenciones con relación al resultado o fin esperado sobre la implementación de la narración: 1) consideración del sistema o taxonomía de la historia, 2) modelos para ejecutar con eficacia la transmisión oral o visual, 3) revaloración de los materiales e ideas a exponer, y 4) el desenvolvimiento del narrador.

Para cautivar a la audiencia es vital agrupar y definir los elementos que logren atrapar la atención con el fin de producir una narración puntual y eficiente, sin perder de vista el eje central: construir un vínculo entre el espectador y la historia. El narrador se ejercita a través de la experimentación vocal para crear matices y sonidos que seduzcan al espectador, construye la empatía que aproxima a las personas a la historia para cumplir el objetivo de atrapar o enganchar, pero no se olvida de la base fundamental y las estructuras básicas al momento de la narración (acción del Storytelling).

La fragmentación de la narración ayuda a definir el procedimiento que beneficia a la seducción del espectador a través de una historia cautivante y emocional, ya que la eficacia de una historia consiste en respetar su estructura mítica (separación, iniciación y retorno) o usar una estructura simplificada que incluya contexto, crisis, cambio y conclusión.

De acuerdo con la investigación de Campbell (2001) en El héroe de las mil caras, todas las narraciones muestran una estructura idéntica o monomito: un ciclo en tres etapas y elementos o personajes arquetípicos. Esto se debe a que las historias provienen de lo más profundo de la psique humana. Así, desde épocas remotas y en distintas culturas, todo ser humano posee la habilidad de estructurar una historia por medio de un planteamiento, una crisis y una solución, mientras la audiencia cuenta con la competencia para comprender una narración contada en estos términos. La información transmitida por este medio es difícil de olvidar gracias a que una historia estimula las emociones: es triste o alegre, trágica o cómica, lo cual deja una huella indeleble en la memoria.

Con base en la idea de que las historias poseen una estructura tripartita, Campbell (2001) denominó las etapas de la historia: separación, iniciación y retorno, agregando que estas conforman un ciclo cosmogónico al que llamó “Paradigma del ciclo heroico” (Figura 1). Dentro de estas etapas se precisaron los elementos que estimulan la facilidad para recordar la historia y que despiertan emociones en los espectadores:

Separación: el héroe se define como “el hombre o la mujer común capaz de combatir y triunfar sobre sus limitaciones”.
Iniciación: el personaje enfrentará pruebas, es la parte más extensa de la narración y se aplica el método de aprendizaje.
Retorno: el personaje comparte su aprendizaje o vivencia con los demás en su regreso al origen o lugar de residencia.

Figura 1. Paradigma del ciclo heroico (Campbell, 2001).

El Storytelling dentro del salón de clases crea una atmósfera de confianza mutua en donde todos se identifican como personas y estimula la escucha activa y la colaboración para recopilar y estructurar nuevas historias. En la misma tónica del ciclo del héroe encontramos un esquema simplificado para estructurar historias en el marco de la educación superior. Joe Lambert (2006), fundador del Storycenter en California, propone narrar historias basándonos en cuatro “C”:

Referencia:

Observatorio de Innovación Educativa. Tecnológico de Monterrey. (2017). Introducción. Edu Trends | Storytelling, 5 - 6. Recuperado de: https://observatorio.tec.mx/edutrends-storytelling
Observatorio de Innovación Educativa. Tecnológico de Monterrey. (2017). Storytelling. Edu Trends | Storytelling, 6 - 8. Recuperado de: https://observatorio.tec.mx/edutrends-storytelling

Escrito por
Análisis a profundidad de las tendencias educativas con mayor potencial de impacto en educación superior dirigido por el Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, México.
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