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Educación para la paz: a propósito de una publicación de ONU Derechos Humanos

Esta formación debe sostenida desde una propuesta contemporánea que no solo se refiere a contenidos específicos sino a fundamentos metodológicos y pedagógicos.

Agosto 17, 2016

La Educación para la Paz tiene una larga historia que se remonta a la primera década del siglo XX, más exactamente desde la Primera Guerra Mundial y desde ese tiempo ha tenido cambios epistemológicos que han permeado no solo su conceptualización, como su práctica. Todo ello a partir de una resignificación del concepto de paz visto desde las propuestas que han impulsado diversas escuelas.

Pero indudablemente, más avanzado dicho siglo, en el contexto académico, la figura de Johan Galtung es definitivamente paradigmática, pues al introducir el concepto de ”El triángulo de la Violencia”, ayudó a problematizar el mismo concepto de violencia, visto desde una especie de trilogía: la violencia directa, la violencia estructural y la violencia cultural. Esta conceptualización hasta el día de hoy es fundante de una acertada concepción sobre educación para la paz. Una propuesta educativa para la paz que no tenga en cuenta esta diferenciación definitivamente no logrará las transformaciones que se necesitan para alcanzar la paz.

La violencia directa se concreta en actos de violencia visibles, por medio de métodos  fuera de lo natural y referidos al abuso de poder y de autoridad. La estructural se centra en el conjunto de estructuras  que no permiten la satisfacción de las necesidades humanas básicas y se concreta en la negación de éstas. La cultural crea un marco legitimador de la violencia y se concreta en actitudes. Es bueno hacer un ejercicio de análisis d dichas formas de violencia pensando en el contexto colombiano.

El segundo aporte de la teoría de Galtung es el de señalar que la paz no debe ser concebida como la usencia del enfrentamiento bélico, de guerra o de opresión física, ya que dicha concepción corresponde al enfoque tradicional de lo que él llama Paz Negativa.  En contraste asume otra concepción que denomina Paz Positiva, que implica una visión epistemológica, que analiza la violencia desde sus causas, enraizada en su teoría del Triángulo de la Violencia.

Todo el aporte de Galtung dio pie para que otras escuelas muy cercanas a la producción teórica pedagógica hicieran aportes al concepto de educación y pedagogía para la paz. Entre esas escuelas merecen citarse las siguientes señaladas por un gran maestro dela pedagogía para la paz, Xesús Jarés (qepd): la Escuela Nueva, la Propuesta de la Unesco, la educación desde la no violencia, la perspectiva de Galtung, llamada igualmente Investigación para la Paz. Todas ellas le han dado a  este concepto  aportes importantes y sobre todo han señalado el carácter interdisciplinario de su sustrato pedagógico y epistemológico.

Dentro de la propuesta que maneja ONU Derechos Humanos, que recoge diversos aportes interdisciplinarios se quiere hacer énfasis en que la Educación para la Paz debe estar sostenida en lo que llamamos los Pilares de la Educación para la Paz desde un Propuesta Contemporánea, que no solo se refiere a contenidos específicos sino a fundamentos metodológicos y pedagógicos.

Dichos pilares son:

  1. La comprensión del contexto internacional, en sus aspectos conflictivos y violentos, como en su poder creativo y transformador de la humanidad.
  2. El enfoque de derechos humanos como un asunto inherente a la educación para la paz, que tiene en cuenta tanto a los titulares de derechos como a los portadores de obligaciones.
  3. Un acercamiento al tema del desarrollo humano diferente al simple concepto de crecimiento económico.
  4. La temática del desarme vista de una manera integral.
  5. El manejo de las emociones en el tratamiento del conflicto.
  6. El enfoque diferencial que atiende a diferenciar el sujeto de aprendizaje, sus características  y  las de su entorno
  7. La memoria histórica y la construcción de relatos desde el punto de vista de las víctimas.
  8. La pedagogía critica puesta al servicio del análisis delos contextos donde se da la educación para la paz. Con sus tres elementos fundantes: una lectura crítica del entorno y del poder, una intencionalidad de cambio, y la búsqueda de la paz.
  9. Una postura ética frente al mundo, a nosotros-as mismos-as, al conocimiento, y a la relación con el otro-a.
  10. El análisis biográfico.
  11. Los estándares internacionales de educación que parten de las llamadas 4 As: asequibilidad, accesibilidad, adaptabilidad y aceptabilidad.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Escrito por
Consultor para los Derechos Humanos
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Carlos Enrique Sánchez Santamaria
Gran Maestro Premio Compartir 2011
Con el apoyo de las tecnologías logré que los estudiantes convirtieran el pasado de exclusión que vivió éste municipio lazareto en un pretexto para investigar, conocer la historia y conectarnos con el mundo.