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El texto de teatro escolar como medio para mejorar la lectura en los estudiantes

Vemos en el teatro escolar una potencialidad para que los estudiantes puedan desarrollar habilidades comunicativas con un lenguaje fluido y entonación cuando se trata de lectura.

Abril 4, 2019

Desde los primeros años de escolarización todo sistema educativo procura el aprendizaje de la lectura y la escritura a través de diferentes procesos y estrategias. La importancia del proceso de lectura es radical debido a que esta es la base del aprendizaje y por ello es esencial crear el hábito de la lectura desde el inicio de la escolarización. “El fomento de la lectura es una tarea distinta de la formación de la habilidad de leer, que se inicia en la familia y en la escuela, y que necesita de personas y lugares que permitan el acercamiento a los libros” Revista digital para profesionales de la enseñanza (2012). Nuestros primeros libros están llenos de imágenes y color con fabulosas historias, poesía y juegos de palabras.

Los textos de literatura infantil en su mayoría  son cuentos, fábulas y mitos, todos escritos en prosa. También trabalenguas, coplas y poesía escritos en verso. Son las formas de expresión escrita a las que más estamos habituados, pero, ¿Qué sucede con el diálogo?, una forma de expresión escrita que apenas si se percibe entre algunos cuentos o fabulas.  Es en el teatro donde el diálogo constituye la forma natural de contar una historia y no por ello el lenguaje deja de ser bello con cantidad de recursos expresivos en donde además se combina ritmo, entonación, acentos, musicalidad y color. Pero son pocos los textos de teatro que conseguimos en nuestras escuelas que puedan atrapar la atención de nuestros maestros y estudiantes.

En la práctica del teatro escolar el proceso de análisis y  lectura del guion es fundamental. Primero para contextualizar la historia y los personajes y luego para estudiar de manera minuciosa cada frase con sus pausas y entonaciones, las mismas que están marcadas por los signos de puntuación y las acotaciones. De esta manera el texto teatral deja asomar los rasgos sociales, psicológicos y físicos de cada personaje. Las frases van tomando intencionalidad y los diálogos se van matizando para enriquecer la intervención de cada personaje.

En la lectura del texto se procura que el estudiante ponga especial atención en los signos de puntuación y que reconozca la duración de la pausa que indica cada uno de estos. Así, el punto tendrá una pausa más larga que la coma y los signos suspensivos ameritan una pausa todavía mayor. De la misma manera se puede repetir una misma línea de diálogo  para  observar como un signo de puntuación puede cambiar la intención comunicativa de una frase.

Los signos de admiración e interrogación le dan un sentido psicológico al texto y de acuerdo a la trama puede crear climas de tensión, suspenso, hilaridad y carácter en los personajes, también ayuda a darle ritmo e intencionalidad a cada frase de manera que los diálogos tengan cierta musicalidad que rompan con la monotonía que se pueda suscitar en algunos monólogos.

“Para profundizar en el área de Lenguaje, una vez seleccionado el texto y dependiendo del curso y momento, podemos, desde descomponer una frase en sílabas hasta jugar con los verbos, los adjetivos, analizar oraciones, utilizar el diccionario, comentar textos...” Petra, j (2001).

De esta manera se pueden discriminar los diferentes accidentes de la oración y reconocer las funciones de sintácticas de las palabras.

Hay que entender que la lectura de los textos dramáticos cuando se trata de una puesta en escena, se realizan en grupo con la orientación del docente. Así, va contextualizando el contenido de la obra y va haciendo el análisis riguroso del texto con los aportes de los pequeños actores. Se ensayan las palabras simulando voces o tonos de voz, cambiando la intencionalidad y ritmo con la técnica de vocalización. Entonces, el texto dramático se convierte en una partitura con los diferentes reguladores que precisan su ritmo, intensidad, color, tesitura y musicalidad.

Cuando ponemos textos teatrales a disposición del estudiante abrimos la posibilidad  de que reconozca el diálogo como una forma de expresión escrita, como un recurso mediante el cual también se pueden contar historias en las cuales los personajes interactúan a través de sus oraciones cargadas de emoción y sentimiento. No obstante si revisamos en nuestras bibliotecas escolares hallamos pocos textos de teatro, o en muchos casos obras muy extensas, complejas y con pocas ilustraciones.

Así como se ilustran libros de cuentos y poesía adecuados a las diferentes edades del niño, deberíamos procurar más textos de teatro con obras cortas, llenas de magia y fantasía en las cuales los estudiantes desde sus primeros niveles de educación puedan valorar una forma de expresión escrita como es el diálogo mediante el cual también se cuentan historias y que también puede estar impregnado del lirismo de la poesía.

Vemos en el teatro escolar una enorme potencialidad para que nuestros estudiantes puedan fácilmente desarrollar habilidades comunicativas con un lenguaje más fluido, rico con atención a las pausas y entonación cuando se trata de lectura. Pero también les va a permitir una mayor riqueza de vocabulario para intervenir en conversaciones o mayor seguridad cuando deban exponer  en público sobre un tema determinado.

 


Referencias

https://www.feandalucia.ccoo.es/docu/p5sd9626.pdf

www.cervantesvirtual.com/...teatro.../0023cd44-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.h

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Rubén Darío Cárdenas
Gran Rector 2016
La escuela no puede seguir siendo un espacio cerrado: hay que abrir las puertas de las aulas y de la institución para que lleguen otros saberes. Esto sólo lo permite el tejer puentes