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La mágica experiencia de compartir, jugar y viajar

Conozca la historia de dos hermanas provenientes de Soacha (Cundinamarca), quienes gracias al programa “Compartir Jugando” pudieron representar a la Fundación Tiempo de Juego en el torneo anual de fútbol por la paz en Cartagena.

Febrero 9, 2015

El 4 de marzo de 1999 en la clínica San Pedro Claver nacieron los trillizos González Garibello, con una diferencia de 15 minutos cada uno. La mayor de ellos fue Laura, luego Kerly y después Kenneth. Fue un parto por cesárea a los 7 meses de gestación. Los trillizos nacieron muy bajos de defensas y por ende, durante los primeros 2 meses de vida debieron someterse a plan canguro; Laura con su abuela paterna, Kenneth con la tía, Kerly con la mamá. Sin embargo, una vez superado ese percance  su infancia fue muy bonita ya que siempre estuvo la familia unida en torno a los tres hermanos.

Actualmente las niñas viven en el barrio Balcanes de Soacha, estudian en el colegio Julio Cesar Turbay, y su desempeño académico es muy bueno. Las niñas cantan y lo hacen muy bien, de hecho su talento fue heredado, ya que sus padres en su juventud también lo hacían.

A William y Liliana, padres de las niñas, les gusta la música cristiana ya que son practicantes de esta religión, se consideran buenos consejeros, amables, emprendedores, responsables, colaboradores y cariñosos con sus hijos, se destacan por ser una pareja muy romántica y sobre todo tratan siempre de resolver sus conflictos de la mejor manera. Como familia son unidos y comparten muchas actividades como los juegos de destrezas, caminatas ecológicas, la música y la televisión.

Kerly y Laura llegan a la Fundación Tiempo de Juego en abril del 2012, gracias a la invitación de una amiga del colegio. Temerosas pero emocionadas, son recibidas por la profesora de porrismo, donde a su vez son invitadas a fútbol también. William Jiménez, coordinador regional, muy amablemente las ubica en la categoría de las niñas, donde desarrollaron su primera actividad de manejo de balón. “Además quisimos interpretar una canción (tu nombre en mi cuaderno) para dar a conocer nuestro talento, nos aplaudieron y nos felicitaron luego de ello salimos de allí muy emocionadas para nuestra casa, con ganas de contar detalladamente nuestra experiencia” afirman las hermanas.

Al siguiente sábado regresaron a la cancha porque les gustaba el fútbol y querían aprender a jugar muy bien siguiendo su tradición familiar. Las hermanas afirman: “Vimos que Tiempo de Juego nos ofrecía mucho más de lo que pensábamos y nos sentíamos muy contentas de poder participar dentro de esta Fundación, que además de ofrecernos ratos de recreación por medio del deporte, también propone ocupar nuestro tiempo libre de la mejor manera”.

“Cuando llega el programa Compartir Jugando, fruto de la alianza entre la Fundación Tiempo de Juego y la Fundación Compartir, empezamos a ver cambios como que se abrieron nuevas actividades como atletismo, baloncesto, también vimos el trabajo tan chévere que hacían los gestores en la carpa con la actividad del festival de talentos, tenían actividades muy divertidas casi siempre nos quedábamos a ver como cantaban, los bailes que presentaban, las mímicas y hasta los chistes que decían”.

“Tuvimos la oportunidad de participar en actividades de manualidades y asesoría de tareas, nos pareció muy bueno ya que la profesora nos ayudó mucho y era muy amable, además hay muchos libros en la biblioteca muy interesantes que podemos aprovechar,  de investigación, de historias y aventuras. Aprendimos a sacar provecho al material reciclable como cajas de gelatina, cubetas de huevo, etc.”

“En la sala de sistemas también investigamos, entramos a nuestras redes sociales para estar conectadas con nuestros amigos y familiares más cercanos, es una buena oportunidad poder aprovechar estos talleres. Además porque nos gusta mucho saber y conocer sobre computadores para aprender  a manejarlos, para cuando tengamos uno propio”.

La madre de ellas asegura que desde que están en el Programa “son más responsables y cumplidoras, honestas, solidarias, amistosas, organizadas y respetuosas con los demás; incluso Kerly ahora es mucho mas sociable y menos tímida ya que a ella siempre se le ha dificultado acercarse y conocer nuevas personas”.

“Hemos podido comprender que el verdadero sentido de jugar un partido de fútbol no solo es porque nos gusta, debe ir un poco más allá de adquirir más conocimientos como los que Tania y Pilar nos ofrecen cada sábado, por ejemplo que un partido se gana con mucho trabajo en equipo, ya que la unión hace la fuerza, tu sola no podrías ganarlo”. “Solidaridad, si ves que alguien se cae, ayúdalo a levantar, siempre ofrece tu mano a quien mas la necesita; paciencia, ya que no debemos hacer los pases a la loca hay que pensar muy bien primero antes de lanzar”.

Admiran a sus monitoras, ya que son muy pacientes e inteligentes, además que saben lo que hacen y les enseñan muy bien, hacen que cada entrenamiento sea mejor que el anterior. Están de acuerdo en que sean mujeres ya que consideran que se entienden más y les da confianza, allí se evidencia que no solo los hombres deben jugar fútbol y además hacerlo bien, las mujeres también lo hacen.

Las hermanas recibieron una citación excepcional junto con sus padres un jueves, cuando normalmente llegan al programa el sábado. Ese día se llevaron la sorpresa que como premio a su buen desempeño dentro del programa, habían sido elegidas para representar a Tiempo de Juego en el torneo anual de fútbol por la paz en Cartagena. El viaje sería en noviembre del 2014 y las niñas, llenas de emoción y gran expectativa,  solo querían llegar rápido a su casa para empacar: “nos sentimos muy agradecidas con Dios y con la Fundación por esta gran oportunidad que les darán a nuestras niñas” afirman sus padres.

“Mientras más se acercaba la fecha más emocionadas estábamos, tanto que el día anterior al viaje no pudimos dormir”. Hasta que por fin llego el día. El lugar de encuentro era la sede regional de Tiempo de Juego, partieron de allí hacia el terminal de transportes y cuando llegaron allá quedaron sorprendidas ya que nunca habían estado en un lugar así: “Nos pareció grande y muy bonito” afirmó XXXX. Se fueron en un bus grande de color verde con blanco, y compartieron la silla, ya que son muy unidas; “íbamos con muchos deseos de conocer el mar, planteábamos muchas hipótesis de camino, de qué tan grande o qué tan pequeño, que veríamos de todo y nos tomaríamos muchas fotos”. En el camino pudieron observar muchas cosas: cultivos, animales, diferentes diseños de casas, un puente grande de color rojo que atravesaba un río grande y limpio, vieron un tren por primera vez.

Una vez llegaron a Cartagena, se dirigieron a un restaurante, donde tuvieron la oportunidad de elegir qué querían comer. En el hotel conocieron a un par de gemelas llamadas María y Julieth, quienes también iban de Tiempo de Juego Bogotá; se entendieron muy bien y lograron entablar una amistad.

Durante esta jornada tuvieron la oportunidad de aprender más sobre la metodología de futbol por la paz, “no importan los goles que hagamos sino cumplir con los acuerdos que se establecen  y los valores, nos calificaron por medio de corazones” ganaron uno de cinco partidos, pero aceptaron su derrota con orgullo, además de eso las hermanas se llevaron toda la atención por parte de los muchachos y profesores de Tiempo de Juego en Cartagena al escucharlas cantar.

Conocieron la ciudad amurallada, la india Catalina, montaron en un carruaje, y cumplieron su sueño de conocer el mar: “es nuestro sueño hecho realidad, es tan grande como todo el municipio de Soacha unido, tan azul como el hermoso cielo; sentimos como si estuviéramos en arena movediza, cuando venían las olas, sentíamos que el agua nos absorbía”. Lograron ver caracoles de colores, conchas, peces “vimos un lagarto en un árbol verde que movía la colita jajajajajajaja” y lo mas impactante, un barco como de película.

“Jamás pensamos vivir esta experiencia a tan corta edad, es por eso que queremos dejar un mensaje a todo el equipo de Compartir Jugando, que sabemos que es muy grande y que pudo hacer esto posible: gracias a todos por todo lo maravilloso del viaje y por lo que nos dan la oportunidad de disfrutar a diario, ojala más niños y niñas pudieran conocer de ustedes para que vean lo lindo de esta labor; que Dios los bendiga”

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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
Ofrezco a cada uno de los alumnos un lápiz mágico y los invito a escribir su propia historia enmarcada en los cuentos y leyendas de su cultura indígena.