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Colombia: mi país del post-conflicto y el arte como herramienta de construcción

Solo un pensamiento de una docente que hace un llamado para sentir la patria y sentirnos orgullosos de ser colombianos. 

Junio 10, 2016

En un país que está llamado a firmar un tratado, que es llamado de paz. Que no es más que un documento de cesé de hostilidades por parte de la guerrilla más vieja del mundo. En un país que ha mirado desde que tengo memoria y aún más allá periodos constantes de guerra. En un país que pensaba en el conflicto como estilo de vida, se ve necesario volver a lo que se había dejado de lado.

Cuando me acerco a los libros de historia, ellos me llevan a que Colombia ha sido muchas veces amenazaba culturalmente con exterminar expresiones propias de nuestro arte. Las comunidades negras y palenqueras usaban el arte para expresar a los demás el sufrimiento que, como esclavos, tenían, pero también para decirles a sus amos ‘mi cuerpo está encadenado, pero mi espíritu, alma y costumbres viven’. Nuestros indígenas, al construir los grandes templos católicos encima de los huesos de los suyos e imágenes de sus dioses, nos dan la idea que el arte, aunque lo entierren, siempre sale como una semilla de mostaza que es la más pequeña, pero cuando crece es un árbol hermoso.

En la época de mi abuelo, aquella época liberal y conversadora, el arte estaba relegado por diferencias de ideologías a mero entretenimiento. Claro que existían academias, pero los jóvenes anhelaban, dentro de la moda del momento, ser sacerdotes, monjas o médicos. Al menos eso escuche decir a mi abuelo, (qué tardes aquellas).

Y yo, que soy la única artista de la familia, siempre al comienzo fui cuestionada y la gente se preguntaba ‘¿y por qué usted? ¿De dónde lo sacó?’ Pregunta que yo respondía: ‘No sé. Me gusta y ya’.

El arte ha cambiado. Ahora es el tiempo. Se nos dijo que la guerra comenzó por que el pueblo necesitaba expresarse, porque no era escuchado. Y ahora lo pienso: comunicación y escucha son pilares del arte. Realmente necesitamos volver a nuestras raíces, a aquellas ideologías que dejamos atrás, porque antes decir ‘soy colombiano’ era símbolo de cosas negativas. Por eso nuestra cultura ahora es importada. Compatriotas, compatriotas eso que está pasando en nuestro país con el pasado olvidado y seremos una generación de verdaderos cambios, una generación que levante la voz y diga ‘¡Yo soy Colombiano! Soy del el país más rico y pluricultural de América’.

Los jóvenes debemos construir un país nuevo al ver este posconflicto que se nos está presentando. Debemos aprender de nuestra historia que, aunque no la veo nunca cíclica, sí está a nuestro alcance.

Cuando en Colombia se terminó el periodo de los españoles y se inició, según nuestros sabios,  la Gran Colombia, en verdad se le llamó la patria boba. “Que verdad”. Es hora de presentar la patria, la tuya, la mía y la de todos. La que construimos ojalá con el arte y buena razón. Como una patria sabía: escuchando además las palabras del que murió en la cruz.

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Docente de la Institución Educativa Compartir Suba
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Sandra Cecilia Suárez García
Gran Maestra Premio Compartir 2013
El cuerpo habla y la danza puede ser el camino para la exploración del ser y el medio para liberar las palabras que se encuentran encadenadas.