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¿Están los estudiantes seguros de ser preparados para tener éxito laboral?

Como profesionales, debemos ser capaces de establecer un vínculo entre conocimiento codificado y tácito, y aprendizajes creativos y adaptados para convertirlos en habilidades valiosas.

Julio 25, 2018

A lo largo de las dos últimas décadas ha ido surgiendo un movimiento mundial que aboga por un nuevo modelo de aprendizaje para el siglo XXI. La economía ha cambiado muchísimo y la mayoría de jóvenes, y no tan jóvenes, cuestiona la utilidad del diploma universitario en un mundo laboral en el que la barrera entre el estudiante y el profesional se difumina ante la constante necesidad de actualización, la amenaza de la automatización y un mercado laboral con competición internacional.

El mercado laboral vive una coyuntura muy interesante en el donde los roles de atracción han ido cambiando: ahora las empresas deben esforzarse más por atraer y retener a los empleados que cada vez buscan nuevas acciones y equilibrio entre lo personal y laboral.

Por su parte, los jóvenes tienen que ser conscientes de la situación laboral a la que se enfrentan, conocer su mercado, la economía y, sobretodo, anticiparse a las necesidades futuras de empleabilidad, además de intentar volverse atractivos al mercado complementando su educación con una formación integral que les permita desenvolverse en diferentes ámbitos y afrontar los cambios dentro de un marco global.

Por supuesto, gran parte de la solución está relacionada con la vida académica. Necesitaremos englobar la experiencia de aprendizaje, tanto dentro como fuera del aula, y comunicar una experiencia integrada.

Para ello, debe haber un currículo coherente detrás de cada certificado y cambiar la mentalidad de la experiencia universitaria, como un episodio único, a una necesidad a lo largo de la vida laboral para lograr competencias bien definidas integradas por “las 4 C”: Comunicación, Colaboración, Capacidad de pensamiento crítico y Creatividad, entre las que se destacarán las competencias sociales e interculturales, el dominio de idiomas y la comprensión de las fuerzas económicas y políticas que afectan a las sociedades.

Es claro que, como profesionales, deben ser capaces de establecer un vínculo entre conocimiento codificado y tácito, y aprendizajes creativos y adaptados para convertirlos en habilidades valiosas.

Cabe señalar que surge como un desafío desarrollar un enfoque integral que incluya una visión de mediano y largo plazo que estructure las políticas públicas existentes para ver qué funciones desempeñarán las instituciones educativas en el futuro y cuál será su capacidad para transformarse radicalmente con el fin de equipar bien a los estudiantes para competir en una economía global y fomentar su visión de generar valor y capacitarse constantemente.

Escrito por
Estudiante de Lenguas Modernas con énfasis en comunicación organizacional y Tics. Manejo del idioma inglés, italiano y francés. Practicante en la Fundación Compartir.
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Luis Miguel Bermúdez
Gran Maestro 2017
El mayor reto en educación es cambiar la mentalidad de toda una generación