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Guerra justa o irregular: ¿eso vive Colombia?

Percepciones de una docentes sobre el Seminario Internacional sobre Colombia, Conflicto y Derecho Internacional Humanitario, realizado en la Universidad Carlos III de Madrid, España.

Noviembre 11, 2016

“Colombia tierra querida, himno de fe y armonía, cantemos, cantemos todos grito de paz y alegría”, este es el primer verso de una de las canciones más representativas de nuestro país Colombia, escrita por Lucho Bermúdez, cantada por todos los habitantes de nuestro país en alguna etapa de nuestras vidas, y cabe la siguiente pregunta: ¿existe ese grito de paz y armonía en Colombia? Dejo a elección de cada quien su repuesta.

En el Seminario Internacional sobre Colombia, Conflicto y Derecho Internacional Humanitario, realizado en la Universidad Carlos III de Madrid, España, en marzo de 2009, Javier Giraldo Moreno, trata la temática más complicada que se presenta en Colombia, el conflicto armado, que a diario intranquiliza la vida de las personas, especialmente de aquellas que nada tienen que ver con las diferentes posiciones que se presentan.

El conflicto armado que Colombia ha vivido por más de 50 años día tras día toma más fuerza y poder en nuestra nación; tratar de dar una luz sobre derechos humanos en medio de las tinieblas de la guerra en Colombia, es como pedirle a los muertos que revivan, es algo casi tan improbable más no imposible.

Dietrich Bonhoeffer dice: “El camino de la paz no es el de la tranquilidad y seguridad. Para la paz se necesita coraje”. Actualmente vivimos un etapa de diálogos de paz que se está llevando a cabo en La Habana, Cuba, diálogos que sólo han quedado escritos en un montón de papeles pero que no han sido puestos en una mínima cuantía a la realidad, aún seguimos bajo el yugo del terrorismo, el secuestro, la desaparición forzada, el ingreso a los grupos alzados en armas forzados, etc.

En muchos gobiernos colombianos se han dado diferentes facetas de una supuesta “paz”, por ejemplo con Pastrana los grupos paramilitares le hicieron conejo al pueblo con unos diálogos que nunca empezaron, Uribe, decidió irse por las armas y combatirlos en sus mismos términos (de allí tenemos los falsos positivos), hoy día Santos logró un acuerdo con las FARC, el cual fue puesto en votación en el plebiscito y el pueblo dijo NO a la posibilidad de llegar a una paz democrática.

Javier Giraldo en su exposición habla sobre una legitimidad de la guerra a lo cual se le llama “guerra justa”, en donde todos los medios posibles para contra atacar son válidos en este conflicto y las muertes que esto conlleve son justificables.

En tiempos de las cruzadas esta guerra justa se basaba en los ideales del papa y su fervor por cristianizar a los “no creyentes de la fe”, en este periodo de guerra por la fe muchas personas murieron y los soldados que llevaban la consigna del papa creían fuertemente en los ideales de la iglesia, pero sobre todo confiaban en su labor, que Dios les había enviado por medio del papa a combatir a aquellos que no querían ser cristianizados; las cruzadas eran enviadas por Dios para salvar a la gente, y no importaba la magnitud del daño humano y material que se llegara a hacer; ¿hoy en día podría decirse que vivimos una guerra justa en Colombia? ó ¿vivimos una guerra irregular, en donde guerrilla, paramilitares se enfrentan con armas a el ejército colombiano?; Giraldo dice que Colombia vive ambos flagelos, pero ninguno de ellos logra el objetivo primordial, que en nuestro caso colombiano es lograr la paz.

El Estado según los derechos internacionales humanos está para proteger al ciudadano y hacer respetar sus derechos y deberes, lastimosamente en medio del conflicto que vive Colombia, el pueblo que conoce su realidad ha sido silenciado; el Estado ha contado una historia muy diferente del surgimiento de los paramilitares, haciendo creer al pueblo que han sido personas que se han alzado en las armas para ir en contra del mismo, siendo que éste ha sido el creador de ello; en vista de tanta corrupción en nuestra querida Colombia, hay personas que luchan por sus ideales, aunque la manera como lo hacen no es la correcta.

Una guerra justa o irregular no tendría utilidad si se lleva como lo hace Colombia, pues, ya que detrás de todas estas masacres, ahora y con más furor se le suma la parapolítica, los campesinos, las personas que diariamente ven a los paramilitares, las cuales han sido obligadas a dar su voto a personas inescrupulosas que quieren estar en el poder y que han llegado a él; la libertad de prensa ya no existe, pues los noticieros son manipulados para ocultar la verdad de los hechos y mostrar solo amarillismo, que es lo que da más rating; puedo concluir que Colombia es un devenir de tristezas para los que no tenemos dinero, para los que no poseemos poder político, para los que nuestra voz y voto son vendidos o trasladados al candidato que la parapolítica ha pagado; lograr la paz en Colombia es un esfuerzo en vano, pero la perseverancia alcanza lo que la dicha no logra, reza un dicho popular; el conflicto que vivimos ya sea justo o irregular, debería lograr sus objetivos, combatir a los paramilitares, de una manera u otra las vidas de inocentes a diario se pierden sin alguna luz de paz, pienso que Colombia no vive ninguna de esas guerras, vive un momento en donde los grandes terratenientes y parapolíticos toman nuestro país o las pequeñas masas como “Colombianos y Colombianas por la paz” brindan otro tipo de soluciones a una guerra bélica e inhumana por el poder.

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Aurora Garay
Rectora Ilustre 2016
Solo cuando nos arriesgamos a comunicar nuestra experiencia y a socializar nuestros saberes estamos visibilizando el universo de dificultades, logros y riquezas que se gestan en nuestra realidad