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Vocación y sentido: claves del valor educativo del arte

Este artículo desarrolla la reflexión en torno a una clave del acercamiento humano a la obra de arte: la llamada al sentido de la vida.

Diciembre 17, 2017

También busca extraer el valor educativo más hondo del arte. Para esto se estudia la relación del arte con la cuestión de la “vocación” personal, desde la perspectiva filosófica.

Se recurre a los autores más significativos, a la reflexión en torno a la estética y a obras artísticas. Como resultado puede verse que la reflexión revela cómo esta cuestión resulta decisiva para vivir el valor educativo más hondo de las obras de arte.

En la profunda llamada de que en toda obra maestra del arte puede encontrarse la clave de su valor educativo. La razón es que esa apelación abre a la persona a la cuestión del sentido de su propia vida y ayuda a ver la obra de arte como un mensaje personal.

De esta manera, se concluye que para que el sujeto pueda tener una relación personal y creativa con la obra de arte, debe poder conectarla con su propia vida y vocación. El arte ofrece así una fecunda luz a la hora de vivir la propia existencia con creatividad.

Extraer el valor educativo y ético más rico de la obra de arte requiere que se dé en nosotros una determinada actitud. Con esto se hace referencia a aquella actitud que hace posible una fecunda vivencia de todo lo valioso: cierta “reverencia” no religiosa en su sentido convencional, sino en cuanto “respeto” hondo y atento del otro, actitud de fondo que nos permite en definitiva relacionarnos de forma personal.

Esto es, al menos, lo que las investigaciones más hondas y fecundas han revelado, desde hace unos años, en torno a la experiencia estética y su valor formativo para lo ético, como el pensador A. López Quintás ha mostrado en sus certeros estudios a este respecto (2003).

La actitud de respeto profundo evidentemente se aleja de la desconfianza o el recelo, que con frecuencia han experimentado los seres humanos en relación con las imágenes, y que les ha llevado a juzgarlas, en ocasiones, como peligrosas o incluso dañinas para la felicidad y la ética (Besançon, 2003).

Hemos de acercarnos, de acuerdo con lo que revela la propia experiencia estética y artística humana, a la obra de arte con sumo cuidado, con especial atención, y además “dialogar” con ella; solo así esta alcanza a cobrar todo su vigor humanístico, formativo e incluso ético en nosotros.

Debemos, en fin, hablar con ella, escucharla y responder por dentro. Gracias a un fértil encuentro con la obra de Arte podemos conocernos mejor a nosotros mismos e incluso vincularnos, con su ayuda, a otros, hasta unirnos fecundamente con ellos, urdir tramas de interacción, entrar en relación, formar comunidad.

Hay encuentros con obras de arte y experiencias estéticas, en efecto, que han cambiado la vida de personas, como han glosado los innumerables testimonios de los artistas de todos los tiempos (Keats, Byron, Wilde, Stendhal, Tolstoi, Dostoievsky, Unamuno, Kavafis, etc.)

También, la relación con ciertos modos de hacer artísticos ha colaborado históricamente con un modo decisivo al encuentro interpersonal y social, e incluso a la configuración de las identidades de pueblos, naciones y culturas, como testimonian el arte funerario egipcio, la escultura greco-romana, la arquitectura de los templos románicos y góticos, el estilo pictórico renacentista, la música barroca y clásica, la literatura del Romanticismo, etc.

Si nuestro acercamiento logra ser adecuado, si acertamos a vivirlo como una “apelación personal” una vocación, una fuente de sentido, la obra de arte hará que se transfigure este encuentro y se convertirá, de algún modo, en palabra significativa que nos habla de nosotros, sin dejar de ser ella misma. Se transformará en puente para un diálogo fecundo, en puerta para la reflexión personal, en una ventana hacia los más grandes valores.

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La Revista de Educación y Desarrollo Social de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Militar Nueva Granada, es una publicación científica, semestral dedicada a la difusión de temas relacionados con todos los ámbitos de la educación.
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Martial Heriberto Rosado Acosta
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Sembré una semilla en la tierra de cada estudiante para que florecieran los frutos del trabajo campesino en el campo que los vio nacer