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Modelo educativo para el desarrollo del pensamiento científico de niños rurales de Ubaté, Colombia

Conozca la propuesta pedagógica que ha implementado el rector del Instituto de Ciencias Agroindustriales y del Medio Ambiente, ubicado en este municipio colombiano. 

Diciembre 12, 2018

 

José Rafael Rincón Murcia
Año:
2017
Categoría: Rector                          
Región:
Villa de San Diego de Ubaté, Cundinamarca
Institución Educativa: Instituto de Ciencias Agroindustriales y del Medio Ambiente 

 

El ICAM tiene como referente importante al último cabildo indígena de Ubaté que 1.827 entregó sus tierras a la municipalidad para que las dedicara a la educación de sus descendientes, pero, solo en 1980 se cristalizo ese sueño con la creación de esta fundación. En 1985 inició como programa de educación rural no formal y en 1.989 se constituyó como bachillerato técnico. Desde que me vincule al proyecto en 1.985 como gerente y luego como cofundador del colegio dos interrogantes han marcado mi labor: ¿La educación rural es de menor calidad que la educación urbana? ¿Es posible hacer investigación científica aplicada desde la escuela?

La educación rural peyorativamente ha sido considerada de inferior calidad: “El Ministerio de Educación Nacional asume grandes desafíos para responder a estas metas, y centra un especial interés en responder a los intereses y necesidades de la población más vulnerable, en regiones donde la ampliación de cobertura y las estrategias de calidad están condicionadas por el desplazamiento forzado, la violencia, la limitada oferta de cupos en educación básica, la extraedad y baja autoestima de los alumnos, entre otros”.[1] El reto estaba planteado: demostrar que un proyecto de educación rural podía ser de excelente calidad y desde él, estructurar un modelo educativo que reafirmando las raíces culturales e involucrando los saberes ancestrales, contribuyera al desarrollo del pensamiento científico y al fortalecimiento de la capacidad de emprendimiento sostenible de niños y jóvenes rurales de la región de Ubaté.

En procura de ese sueño se establecieron unos pasos: Contextualizar la educación, al diseñar el PEI a partir de los problemas más sentidos por la comunidad y en la medida que dicha realidad cambiase, adaptarlo a esas nuevas condiciones mediante la cartografía social y el diagnostico rural participativo. Generar un clima adecuado  cimentado en la armonía con la naturaleza como un componente vivo y en la convivencia familiar, pues los estudiantes se relacionan como hermanos en donde la pedagogía del cuidado, la confianza, la solidaridad, la inclusión y el respeto son principios de vida. Profesores que asumen un rol paternal o maternal, obviamente sin pretender reemplazar a sus progenitores. Padres de familia atendidos con respeto, aprecio y apertura porque de manera abierta y espontánea saben de sus hijos, al mantener con los profesores y directivos una relación dinámica y transparente.

La educación se hace persona a persona y en pequeños grupos de tal forma que a diario podemos saludarnos por el nombre, interesarnos por la vida del otro; comunicar los sueños; escuchar alguna reflexión preparada por los estudiantes; reconocer los aciertos; revisar los desaciertos y aplicar el principio Pigmalión para fortalecer la autoestima de los estudiantes en un ambiente cálido y seguro. En toda asamblea se desarrolla un taller de la escuela para la familia, que convoca a padres e hijos, en temáticas sugeridas desde la problemática doméstica e involucra ejercicios lúdicos que fortalecen sus relaciones.

Organizar un excelente equipo de trabajo, en donde permanentemente se motiva, capacita y respalda el liderazgo de los diversos miembros de la comunidad educativa, cada profesor es creador y gerente de un determinado proyecto: Sofía en los bio preparados, Jenny promoviendo el encuentro regional de ortografía, Carlos con la locura del software libre y la robótica, Diana impulsando la generación de empresas, Erika animando a los jóvenes a vivir el servicio social entre las comunidades vulnerables, Sergio como corazón de la investigación aplicada, Alex incidiendo para que la física sea recreativa y así cada uno encuentra una razón para sentirse feliz y realizado como profesional. Con los estudiantes y padres de familia ocurre otro tanto, el colegio es el espacio para que cada uno encuentre un motivo para dejar huella en la historia y pueda crecer… no envejecer como persona.

Diseñar unas estrategias pedagógicas: un semillero de investigación aplicada está constituido por dos o tres estudiantes capacitados en la metodología del marco lógico para reconocer un problema del entorno, contextualizarlo teóricamente y construir una alternativa viable para solucionarlo con criterio de sostenibilidad. En ese proceso son apoyados por sus profesores y su propia familia, de tal forma que, el producto final sea socializado con la comunidad, sustentado ante jurados externos y puesto en funcionamiento en el laboratorio de educación ambiental a cielo abierto. Así se llama a la sumatoria de proyectos que han transformado un antiguo proyecto minero en un centro de educación agroecológica,el cual fue reconocido por el gobierno del Japón en el año 2.011. El laboratorio es visitado al año por más de 1.500 estudiantes desde pre escolar hasta la universidad, todas ellos guiados por estudiantes cada vez más expresivos, con alto sentido de pertenencia, que se perciben felices, creativos, perseverantes y empoderados porque dan razón de su propia creación. La formación en investigación inicia desde primaria y desde 9º los semilleros la aplican a la problemática de comunidades rurales y se traduce en trabajos de grado, de tal forma que al año se produce un promedio de 20 proyectos de investigación aplicada a la agricultura orgánica, a la extracción de principios activos de plantas silvestres, a la recuperación de semillas nativas, al manejo de las energías limpias y a la recuperación de saberes ancestrales, entre otros temas.

Por la innovación que representa este laboratorio y su amplio impacto, en el año 2.013 el colegio fue galardonado con el premio nacional de ecología “Planeta Azul”. El modelo pedagógico del ICAM considera que la educación es un proceso en el que intervienen todos los seres humanos, desde que nacen hasta más allá de la muerte y que se construye en todos los espacios en el que interactuamos, por lo tanto su acción va más allá de las paredes del colegio y del laboratorio ambiental. Así, llegamos a lomo de mula a las veredas y barrios más apartados de ocho municipios capacitando a más de 3.000 mujeres y hombres adultos mediante la “educación sin fronteras”, a algunas de estas veredas también se ha extendido el trabajo de los semilleros de investigación. Una muestra de este logro es la organización de una red de acueductos rurales, fruto de la participación comunitaria para el análisis de la vulnerabilidad y el diseño de medidas adaptativas al cambio climático”, proyecto que beneficia a más de 2000 familias vinculadas a 7 acueductos rurales y que fue premiado en la convocatoria Cundinamarca investiga 2.015 por la Gobernación de Cundinamarca y la Asociación Colombiana para el avance de la ciencia.

Para fortalecer el hábito de la lectura, un pequeño banco de obras de literatura es organizado según la edad de los estudiantes y saboreado durante 30 minutos al día hasta lograr un promedio de 5 libros por estudiante al año, su eficacia se ha demostrado en mejores resultados en las pruebas de estado. El PEI también vincula al sector productivo mediante las prácticas empresariales, que son avaladas por el Sena. Los estudiantes completan 800 horas durante su bachillerato, iniciando con prácticas internas desde 8º y externas en 10º y 11º durante dos (2) semanas de vacaciones en empresas de la región seleccionadas según el perfil y los intereses del estudiante; quien experimenta unas nuevas responsabilidades y fortalece la toma de decisiones para ingresar a la educación superior.

También promueve unas nuevas relaciones para disminuir la brecha campo-ciudad, estrategia que comparte con estudiantes del colegio San Bartolomé la Merced, quienes conviven tres (3) días con familias campesinas o mineras. Algunas de estas familias se capacitaron en el programa de educación sin fronteras y ahora acogen con amor a los estudiantes citadinos, guiándolos en sus trabajos cotidianos, su modo de vida y su cultura. La estrategia se ha fortalecido con la participación de otros colegios y recientemente con los padres de familia que han querido vivir la experiencia de sus hijos con resultados sorprendentes. Los campesinos han crecido en organización y en su autoestima porque los visitantes reconocen valores que viven las familias rurales, su importancia en la seguridad alimentaria y en la sostenibilidad del ambiente.

El último día del encuentro, estudiantes del ICAM y de los colegios de ciudad intercambian experiencias acerca de sus proyectos de investigación, como herramienta para enfrentar la pobreza y la inequidad. Monitorear el cumplimiento de las metas, para tal fin es necesario socializarlas con todos los organismos de la comunidad, visualizarlas junto a los valores institucionales, la misión, la visión y el plan de mejoramiento anual, de una manera sencilla de tal forma que hasta los estudiantes de primaria puedan comprenderlos y evaluarlos constantemente. Si por alguna razón no es posible cumplirlas, aprender del error y aplicar la reingeniería para replantearlas nuevamente.

 Administrar los recursos, mediante una estructura empresarial ágil e innovadora, respaldada por un manejo contable excepcional, elaborando y socializando un presupuesto anual, siendo eficientes y eficaces en su ejecución y al no tener ayuda del Estado, generar nuestras propias fuentes de ingreso: ecoturismo, producción orgánica, un restaurante de comida saludable y convenios con organismos oficiales y privados. Un aspecto muy importante ha sido la gestión de recursos en el exterior con embajadas y ONG´S, de tal forma que al año se presenta un promedio de 10 proyectos. Actualmente el colegio mantiene convenios con dos universidades, el SENA, la Administración Municipal de Ubaté, varios colegios de Bogotá, una empresa especialista en energía solar y más de 20 empresas en donde los estudiantes efectúan sus prácticas empresariales. Estos convenios siguen protocolos muy sencillos basados en identidad de principios, comunicación horizontal, confianza, respeto y beneficio mutuo.

Así se han obtenido importantes logros: empoderamiento de la cultura rural demostrada en egresados que regresan a servir a sus comunidades y en el impulso de nuevos proyectos de educación rural en la región. Calidad del proyecto  a la luz de los indicadores del MEN. Construcción de nuevas relaciones campo – ciudad evidenciada en el número de participantes y los nuevos lazos que se tejen. Desmitificación de la investigación indicada en el número, calidad y pertinencia de los trabajos. Avances en la inclusión por género, población desplazada y niños diversamente hábiles. Sostenibilidad  cuantificada en el número de empleos generados, solidez financiera y la capacidad de hacer sinergias con otras organizaciones.

 

 


[1] MEN Portafolios educativos 2.006

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Rector del Instituto de Ciencias Agroindustriales y del Medio Ambiente en Ubaté, Colombia.
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Fabián Moisés Padilla De la Cerda