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Prácticas pedagógicas emergentes: exigencias, retos y tendencias

En temas de educación, la última palabra todavía no está dicha y por ello los profesores debemos aceptar y estar conscientes de poder responder a la “incertidumbre”. 

Septiembre 20, 2018

La sociedad dentro de sus propios dinamismos ha pretendido dar acelerados pasos en la conformación de mejores estructuras educativas para sus ciudadanos. Sin embargo, le ha costado resignificarse en la dualidad de que la propia sociedad ha cambiado, pero la escuela No.

Nuestros modos de contemplar y comprender la realidad han dado un vuelco copernicano. Nos estamos enfrentando a una serie de desafíos avivados por las propias tipologías de nuestra sociedad global que tienen un impacto directo en la cultura y en la educación. El conocimiento es la materia prima y la mercancía más valiosa de la nueva sociedad de la información, y desde ello la educación despierta y toma un protagonismo determinante donde ya no sólo es un instrumento de trasmisión de información y socialización, sino que se ha fortalecido como una herramienta de desarrollo político, económico y social, es decir, es un objetivo estratégico de políticas públicas de desarrollo.

Políticas que deben estar encaminadas a la restructuración y resignificación de la labor docente en todas sus dimensiones ya que los procesos de enseñanza y aprendizaje además que deben adaptarse a la dinámica de aplicabilidad del conocimiento, también debe incorporar algunos cambios estructurales que le permitan una mejor accesibilidad al saber. Es por ello, que en las últimas décadas los educadores y la misma sociedad hemos sido participes de una creciente preocupación por establecer nuevos y mejores paradigmas educativos en pro de la consolidación de la calidad educativa- equitativa.

Por ello hay que determinar -en primera instancia- que cada realidad educativa tendrá que responder a la oportunidad de mejorar con sus propios medios, estrategias y recursos, apelando desde luego a la creatividad.

En temas de educación la última palabra todavía no está dicha, y por ello los profesores debemos aceptar y estar conscientes de poder responder a la “incertidumbre”, esto quiere decir, que debemos estar preparados para dar sentido y respuestas a las diversas realidades sociales. Incertidumbre que se anidan en las nuevas formas de aprender de los estudiantes y sus complejas formulaciones de sus propias subjetividades, pues al no poseer ni recursos ni conocimientos que duren para siempre, entramos en un proceso de resignificación socio-educativa, que propenda a la contemplación directa entre la teoría y la praxis.  

Para esto la academia ha pretendido estudiar los nuevos fenómenos educativos que se empezaron a gestar en la nueva sociedad del conocimiento. Estamos pasando las fronteras de la sociedad 2.0 a la sociedad 3.0; dotadas de una aceleración en competencias tecnológicas situadas e innovación, pensamiento creativo, pensamiento crítico, autonomía formativa, con facilidad de adaptación laboral y con una visión de liderazgo más contundente; en pocas palabras una educación STEAM.

Dicho perfil determinará -en nuestro contexto-mejores procesos de acompañamiento profesoral, es decir, perfiles complejos de la nueva sociedad establece la urgencia de crear parámetros flexibles de tipo curricular dentro de la formación de profesores. 

Al encontrarnos con este nuevo paradigma educativo, la práctica pedagógica se ve determinada hacia el acercamiento interdisciplinario y el pensamiento crítico dentro de los nuevos objetos de estudios que pivotean alrededor de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Igualmente, la apertura a nuevas metodologías y enfoques investigativos redundará en que los estudiantes posean herramientas más contundentes para el empoderamiento del conocimiento, fortaleciendo así la capacidad desarrollada en contexto y la apropiación social.

Para que lo expuesto se materialice, es necesario el cambo del aprendizaje centrado en la materia, hacia el aprendizaje centrado en la persona y sus contextos -profesor/estudiante- como una acción inacabada y compleja.

La formación de los profesores en materia pedagógica, disciplinar e investigativa debe y tiene que estar orientada hacia la búsqueda de enfoques originales que permitan la trascendencia y utilidad de lo enseñado y lo aprendido; determinando a que los estudiantes se empoderen del conocimiento y puedan resolver sus problemas de múltiples maneras, con perspectivas interdisciplinarias.

Ahondar en nuevos modelos de aprendizaje colectivo, profundizar sobre las inteligencias múltiples del Project Zero de Harvard, fortalecer el aprendizaje por proyectos de William Kilpatrick, la disciplina de Peter Senge, la relación existente entre alumnos y profesores en High Tech High, el modelo de aprendizaje colectivo de los hermanos Johnson & Johnson, son algunas de las pedagogías que ubican en el centro al estudiante como protagonista de los mejores procesos de enseñanza-aprendizaje. 

Finalmente, dentro de la tesis anterior cabe resaltar que la enseñanza debe ser situada, donde las prácticas pedagógicas de los docentes se deben encaminar a fortalecer mecanismos de ayuda a las necesidades del estudiante y del contexto, fortaleciendo el trabajo cooperativo y colaborativo. Por esto, conviene que las instituciones educativas tomen en consideración y con la mayor seriedad los procesos formativos de los futuros profesores en Colombia, logrando determinar canales pedagógicos más eficientes y factibles al momento de enfrentar la realidad socio-educativa. Sumado a esto deben buscar mecanismos que fomenten la capacidad de transmitir valores que favorezcan la libertad personal y la autonomía de la razón rescatando la responsabilidad y el empoderamiento social del conocimiento en pro de una sociedad más equitativa y justa en su proceder.

Escrito por
Filósofo. Magister en Educación; énfasis en Gestión y Evaluación educativa Candidato a Doctor en Educación. Coordinador de las Prácticas Pedagógicas de la Universidad La Gran Colombia.
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Diego Fernando Barragán Giraldo
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Invitó a sus estudiantes a armar pieza por pieza un rompecabezas mental cuya imagen final dejaba ver la realidad del país.