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¿Cómo vincular los procesos de oralidad, lectura y escritura en las prácticas escolares?

Experiencia pedagógica en el Colegio Rural José Celestino Mutis, ubicado en Bogotá, Colombia. 

Octubre 15, 2017

En el Colegio Rural José Celestino Mutis, ubicado en Bogotá en la localidad de Ciudad Bolívar, la incorporación de la oralidad, lectura y escritura en todos los ciclos y áreas del currículo, desde la práctica pedagógica, se ha convertido en un elemento esencial, en el cual los maestros se asumen como sujetos de saberes y de acciones, de allí que dentro de la cotidianidad se busque el planteamiento de propuestas frente a la realidad y el contexto de un lugar como Mochuelo Bajo.

Por tal motivo, en la Primaria Jornada Tarde, en el año 2.013 surgió la iniciativa de unificar los proyectos de aula y direccionarlos hacia un solo objetivo o fin, como lo fue la consolidación de la granja escolar.

La idea de la conformación de la granja escolar nace partiendo de reflexionar frente a la importancia de fortalecer el Proyecto Educativo Institucional, el cual se centra en la visión de la Educación Ambiental desde lo natural, social y cultural, en el contexto rural.

Cada nivel responde por una unidad de trabajo, grado primero se encarga del invernadero, segundo con la casita de las aves, tercero conejos y  fábrica de papel y grado cuarto en la huerta y el compostaje. Esta organización pretende facilitar a los estudiantes de Ciclo I y II interactuar con cada experiencia que va desde el cuidado de las plantas, los cultivos y la fábrica de papel, hasta la crianza y el cuidado de animales.

Dentro del trabajo desarrollado con el Proyecto Granja Mágica La Mochuelita, se considera la importancia de incorporar los procesos de oralidad, lectura y escritura como un eje trascendental en el proceso de aprendizaje, un pretexto para ello ha sido la creación e implementación de secuencias didácticas que han abordado las rutinas de pensamiento, las modalidades y rincones de lectura, entre otros.

Es así, como se ha buscado que la Granja, se consolide como un espacio para el desarrollo social (en el trabajo en equipo) y lo cultural (en cuanto a las prácticas del territorio rural); ofreciendo oportunidades para la construcción de su propia voz, donde el estudiante está en capacidad de reconocerse a sí mismo como sujeto, parte de un colectivo y en esta medida reconocer al otro. Además de fortalecer en los estudiantes la capacidad de generar ideas propias, cuestionar, formular hipótesis, reflexionar a partir del ejercicio de la lectura y la escritura, donde se hace visible la práctica de los conceptos de sociabilidad, cooperación y responsabilidad.

Cabe señalar que este saber hacer desde la granja, implica cambios en las prácticas educativas, al constante hábito de trabajar dentro del aula, se le añade el salir a explorar y vivenciar la riqueza del entorno; los niños pasan a ser gestores y protagonistas de su propio conocimiento y aprendizaje, compartiendo sus vivencias en diferentes escenarios.

Por lo tanto, se plantea la Granja como un ambiente de aprendizaje dinámico, donde el niño conjuga las actividades académicas, desarrollando diferentes habilidades básicas, con las responsabilidades propias que cada línea de trabajo requiere, siendo conscientes de la importancia de seguir avanzando y buscando enriquecer el proceso de oralidad, lectura y escritura. De igual forma, el proyecto nos permite emplear espacios de apoyo como biblioteca escolar, bibliotecas públicas, aulas de informática, ludotecas, entre otros.

La Granja Mágica la Mochuelita como proyecto de aula es en sí misma un proceso de enseñanza y aprendizaje, debido a que se nutre en el transcurso de su ejecución, a partir de la evaluación de los diferentes miembros de la comunidad educativa.

Desde el proyecto, la oralidad, la lectura y la escritura se deben entender como prácticas sociales con un propósito comunicativo permanente, que traspasa la barrera de la decodificación, ya que fortalece habilidades como la inferencia,  interpretación, argumentación, proposición, análisis y comprensión en el proceso formativo, no solo en el ámbito académico sino también el de su cotidianidad.

La invitación es a vincular la oralidad, lectura y escritura,  en nuestras diversas prácticas escolares como procesos claves para enriquecer la enseñanza y el aprendizaje  de manera integral en los diferentes contextos educativos.

Escrito por
Licenciada en Administración Educativa; Licenciada en Primaría y Magíster en Pedagogía; Licenciada en Biología; Licenciada en Educación de Preescolar.
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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
Ofrezco a cada uno de los alumnos un lápiz mágico y los invito a escribir su propia historia enmarcada en los cuentos y leyendas de su cultura indígena.