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Educadores: una profesión para valientes

Ante este mundo que se mueve deprisa, los profesores tienen la responsabilidad de recoger todos esos cambios y llevarlos al aula con el objetivo de preparar a los alumnos para el mundo real. 

Junio 5, 2017

Sin embargo, no todos los profesores están dispuestos a asumir los riesgos que esto supone, y es allí donde aparecen los profesores valientes, aquellos que son capaces de apostar por lo nuevo, por lo diferente, poniendo siempre el foco en hacer cada día una educación de mayor calidad.

Y en estos momentos donde todo puede teñirse de incertidumbre donde la información vuela y está tan disponible, decidir qué opciones tomar no siempre es fácil: aprendizaje por proyectos, aprendizaje por competencias, mapas mentales, tecnologías digitales, entre otras. Es difícil saber qué opción tomar y en muchas ocasiones mucho más difícil llevarlo a la práctica.

Casi que a diario aparecen nuevas metodologías, pero, ¿cuál es la mejor? Desde mi óptica, no hay una única metodología y creo que cada profesor debe construir su modo de hacer en función del contexto en el que tenga que trabajar. Siempre teniendo en cuenta que el foco debe ser el aprendiz, de manera que pueda ofrecerle aquellas herramientas que mejor se adapten, y como cada persona es diferentes cuántos más recurso tengamos para ofrecer más y mejor podremos conectar con los alumnos. Y esto supone una adaptación y un aprendizaje constante.

Existen cambios pequeños que son fáciles de implementar, porque no suponen una transformación sustancial. Me refiero, por ejemplo, a introducir un día en concreto el trabajo con mapas mentales, herramienta eficaz para desarrollar la capacidad de análisis en los jóvenes.

Sin embargo, los cambios grandes, los cambios de metodología, los cambios que implican una transformación en el modo de hacer y pensar pueden llevar más tiempo y trabajo. Pues lo mismo sucede cuando se decide hacer un cambio en la metodología de trabajo, el cambio no es sólo saber qué se va a hacer, sino que supone que esa nueva metodología se integre en nuestro modo de pensar y en nuestro modo de hacer. Para ello hay que hacer un replanteamiento profundo de cómo creemos que deben ser las cosas y qué cosas debemos cambiar nosotros mismos para poder asumirlo.

Cuando has sido educado con una metodología de clase magistral, por ejemplo, y empiezas a trabajar con aprendizaje cooperativo, aunque entiendas la dinámica y la forma de hacer, es importante que experimentes cómo esa metodología encaja con tu forma de entender la enseñanza.

Normalmente hacemos aquello que nos resulta más familiar por las experiencias vividas, y al mismo tiempo más cómodo y seguro. Y cuando empezamos a trabajar de otro modo, incluso deseando hacer el cambio, pueden aparecer dudas y cuestionamientos a las nuevas metodologías. Es parte de nuestra resistencia natural al cambio y forma parte del proceso en ese cambio. Sin embargo, puede ser muy enriquecedor si tomamos este cuestionamiento en clave de aprendizaje y buscamos en esa duda una respuesta enriquecedora que nos haga mejorar nuestro modo de trabajar.

La otra opción es quedarte donde estabas y seguir haciendo lo mismo. Si siempre haces lo mismo, obtendrás el mismo resultado.

En resumen, todo cambio implica un riesgo, el apostar por nuevas maneras de Educación debe convertirse en el motor de todo buen profesor y poner a disposición de sus alumnos las mejores herramientas para su formación.

Desde este espacio quiero animarlos a cambiar, a ser recursivos, creativos e innovadores, a mirar a cada aprendiz y ver en cada uno de ellos los talentos que tienen, proporcionarles todos los medios, recursos para hacerlos crecer; esto se logra si son Educadores Valientes.

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Escrito por
Estudiante de la maestría de pedagogía de las TIC de la Universidad de La Guajira.
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Diego Fernando Barragán Giraldo
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Invitó a sus estudiantes a armar pieza por pieza un rompecabezas mental cuya imagen final dejaba ver la realidad del país.