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El comienzo de un maravilloso mundo de sueños

El amor, esfuerzo y dedicación hacen parte del quehacer cotidiano de un excelente docente para poder formar ciudadanos críticos, sociables y llenos de valores.

Noviembre 7, 2017

El ser maestro no es tarea fácil, en muchas ocasiones antes de tomar la decisión de girar mi mirada hacia la docencia, surgieron muchas incógnitas y dudas en mi cabeza, incluso cuando me decidí pensaba si realmente esta era mi vocación y no me habría equivocado de camino.

Sin duda alguna el apoyo familiar es un pilar muy importante para la tomas de tus decisiones, pero cabe resaltar que así mismo también pueden ser quienes te hagan dudar de lo que realmente quieres, diciéndote palabras como: ¡Tú no sirves para eso!, ¡Yo no te veo en esa profesión! Entre otras, pero es allí donde nos tenemos que parar firmes y escuchar las palabras de nuestro corazón.

Cuando llega el momento de enfrentarse con las primeras prácticas surgen muchos sentimientos encontrados, nervios, temor, miedo, angustia, entre otros, por el hecho de querer hacer una excelente labor pero no poder hacerlo tan bien como se espera por alguna circunstancia. Es allí en donde nos enfrentamos a la prueba más grande y es reafirmar o desistir si en realidad queremos ser docentes o no y es por ello que más que nunca debemos estar seguros de nosotros mismos y de nuestras capacidades.

Al momento de encontrarse dentro de las aulas, conocer a los niños y estar realizando tu primera clase se vive una experiencia única, inimaginable y espectacular. Esa adrenalina y esos nervios que sientes al ver que muchos niños están enfrente de ti sedientos de conocimiento y con todas sus esperanzas puestas en su profesora se convierten en una motivación y una alegría increíble.

No hay nada más bello que llegar a una escuela y que todos los niños salgan corriendo alegres y entusiasmados por tu llegada y al encontrarse frente a frente contigo te reciban con un caluroso abrazo de bienvenida, es en ese momento en el que te olvidas de todo, de los problemas, de los miedos, de absolutamente todo, porque te das cuenta que eres la guía de un grupo de personitas a las cuales les importas de una maravillosa manera. Es allí en donde una luz aparece en tu camino a través de los ojos de ellos diciéndote que no pudiste haber escogido una mejor profesión, diciendo que tú puedes hacer todo lo que te propongas porque ellos van a estar allí apoyándote siendo tu motor y tu fuerza para continuar con ese largo camino.

Es hermoso ver como un grupo de personas tan pequeñas pueden cambiar tu vida y tu pensamiento en cuestión de minutos y que sean ellos quienes te demuestren que cuando se quiere realizar algo hay que meterle alma y corazón para poder lograrlo.

A pesar que no tenían muchos recursos económicos, vivían un poco retirados de la institución, no contaban con el mejor acompañamiento por parte de los padres y por si fuera poco tenían que vivir grandes problemáticas familiares, eso no era un impedimento para ir a la escuela y llenarse cada día de un nuevo conocimiento y dejar en cada uno de los miembros de la institución un derroche de sonrisas a través de su entusiasmo y alegría que contagiaba a todos los que allí nos encontrábamos.

Por otra parte hubo una personita que se volvió un pilar fundamental en mi vida, me ayudó a desarrollar un sin números de competencias que creía no tener y es el ejemplo vivo de que las cosas cuando se hacen y se construyen de corazón logran obtener a pesar de que parezca imposible, esta gran persona  fue mi profesora de Prácticas la cual a su vez es la fundadora de esta maravillosa institución educativa.

El amor, la entrega y dedicación que esta mujer le coloca a sus clases y a la escuela es realmente admirable, puesto que no hay obstáculo alguno que la haga detenerse  a  lograr sus objetivos.

Así como ella, todo el cuerpo de docentes que allí se encuentran, se entrega de una manera profunda a su labor, colocando todo su amor, esfuerzo y dedicación para que los niños y jóvenes obtengan una educación de calidad y no  se encuentren por debajo de las demás instituciones.

Sin duda alguna fue una experiencia que jamás se borrara de mi mente y mi corazón, puesto que obtuve un sin número de conocimientos pero lo más importante corroboré que no pude haber escogido una mejor profesión que el ser maestra.

Ahora más que nunca quiero ser ese pilar importante en la vida de los niños que pasen por mis manos, dejar un granito de arena o sembrar una semillita de amor y conocimiento que al pasar de los años crezca, florezca y de unos frutos gigantes, al ser estos niños unas personas llenas de valores y se conviertan en el cambio positivo que necesita la sociedad actual para obtener un progreso significativo tanto intelectual y emocional, como incluyente hacia toda la sociedad.

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Escrito por
Estudiante del Primer Semestre del Programa de Formación complementaria de la I.E.D. Escuela Normal Superior María Auxiliadora de Santa Marta.
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.