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Aprendiendo a aprender

Las sociedades más educadas están siempre con la disposición de adquirir más conocimiento

Diciembre 31, 2015

La sabiduría popular reza que nunca es demasiado tarde para aprender algo nuevo. Pero, ¿qué tan cierto es dicha máxima? Por diferentes motivos, en estos días he escuchado diversas frases que más bien hacen alusión a lo contrario: “me da pereza volver a estudiar”, “ya si no aprendí eso en la universidad, ni modo”, “loro viejo no aprende”, entre otras que ya no logro recordar.

Aunque muchas de estas frases han sido dichas a manera de chiste en distintos contextos, me hicieron pensar en qué tanto a veces la sociedad nos hace sentir que en realidad sí se está demasiado viejo para algo, especialmente para aprender algo nuevo.

Aprender a aprender, así suene redundante, es una actitud necesaria en la vida de aquellos triunfadores que no pierden la fe ante nada y que desean sobresalir en la vida.

Aprender un nuevo idioma, un deporte o una manualidad por ejemplo, son actividades que no son tan sencillas como parecen. Requieren disciplina, esfuerzo, dedicación y compromiso, las cuales se pueden perder fácilmente en el camino si no se tiene la debida motivación y si no se cuenta con el entorno apropiado para adquirir el nuevo conocimiento.

Sin embargo, aunque no sea sencillo, debe existir siempre la disposición de aprender a aprender por nuestro propio beneficio. Aprender a aprender, así suene redundante, es una actitud necesaria en la vida de aquellos triunfadores que no pierden la fe ante nada y que desean sobresalir en la vida.

En Colombia, las estadísticas revelan que el crecimiento del e-learning es uno de los más altos de la región [1]. Este indicador puede ser visto como positivo con respecto a la actitud que tienen los colombianos en cuanto al aprendizaje. Los cursos en línea son por ejemplo, una manera apropiada de actualizarse en circunstancias donde el tiempo e incluso el dinero no abundan.

Como docentes, el conocimiento debe ser mostrado como algo dinámico y no lineal, puesto que los saberes cambian constantemente y la actualización será siempre necesaria. En el aula, es importante hacer énfasis en como por ejemplo paradigmas que antes se daban por sentado han sido derrocados y cómo los saberes se transforman a medida que la humanidad va creciendo.

La curiosidad, la actitud crítica y la reflexión son parte esencial del aprender a aprender. Sin estas, es imposible tener estudiantes en el aula que vayan más allá de lo que el docente ‘predica’ y que deseen saber más, inclusive si es por su cuenta. La invitación entonces es a aprender a aprender: a entender que el conocimiento es móvil, pero sobre todo, que estará siempre ahí para que nosotros recurramos a él cada vez que lo necesitemos. Aprender a aprender es el motor por excelencia de las sociedades más educadas, que creen que nunca es tarde para saber algo nuevo, sin importar de qué se trate.

 


[1]  www.larepublica.co

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Escrito por
Comunicadora social y periodista
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Martial Heriberto Rosado Acosta
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Sembré una semilla en la tierra de cada estudiante para que florecieran los frutos del trabajo campesino en el campo que los vio nacer