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Deserción escolar y desarrollo social: Una mirada sobre el programa "Volver a la escuela" en Bogotá

Reflexión en torno a la problemática de los niños, niñas y jóvenes desertores del sistema educativo en Colombia. 

Enero 2, 2018

Este artículo reflexión en torno a la problemática de los niños, niñas y jóvenes desertores del sistema educativo en Colombia, y analiza la experiencia del Programa ‘Volver a la Escuela’ en Bogotá como una alternativa para la vinculación y permanencia en el sistema escolar y una apuesta para el Desarrollo Social de la infancia en la ciudad.

Reencantar la escuela siginifica, ante todo, incluir. Como parte de una apuesta por la inclusión, la escuela debe reconocer las diferentes necesidades y condiciones de sus estudiantes.

La situación de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y personas adultas víctimas del conflicto armado hace parte de la diversidad de situaciones que se encuentran en el aula de clase y que conforman barreras que la misma escuela tiene que eliminar.

Hay que recordar que la guerra colombiana es una de las más viejas del y la única que continúa en el hemisferio occidental (Uribe, 2013). Por eso, Colombia registra un elevado número de personas víctimas del conflicto armado.

Hasta el 1º de octubre de 2014, la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV) había identificado a 6.941.505 personas víctimas, de las cuales 5.964.405 habían sido desplazadas forzosamente (UARIV, 2014). Esto significa que, por causa de la guerra, el 85,9% del total de víctimas registradas en el país tuvo que salir del lugar donde vivía.

Entre los efectos de la situación de vulneración aparece la dificultad para acceder al sistema educativo, así como para permanecer en él luego de producido el hecho victimizante. Según la Contraloría General de la República (CGR, 2005), el desplazamiento forzado afecta directamente la tasa de deserción y de extraedad en los colegios del país.

La vulneración por ser víctimas del conflicto armado, particularmente por desplazamiento, no solo conduce a que se pierda el lugar de residencia y algunos vínculos familiares, sino también a que se deje de asistir a la escuela, que es “el segundo espacio de desarrollo vital; por tanto, [la persona pierde también] buena parte de sus relaciones sociales, con lo que aumenta la sensación de desprotección y vulnerabilidad” (p. 21).

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* Publicado bajo licencia Creative Commons-Reconocimiento-No comercial-4.0 International (CC BY-NC 4.0).

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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La Revista de Educación y Desarrollo Social de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Militar Nueva Granada, es una publicación científica, semestral dedicada a la difusión de temas relacionados con todos los ámbitos de la educación.
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Hoguer Alfredo Cruz Bueno
Gran Maestro Premio Compartir 2009
Logré vincular el aula y la comunidad rural a través de expediciones que marchaban tras la huella de la cultura local en tertulias de lectura que se convirtieron en lugares de encuentro entre los padres, los hijos, los textos y la escuela.