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Los esfuerzos por regresar a las aulas: voces en medio de la pandemia

La situación generada por el Covid-19 ha develado diferentes falencias que tiene nuestro sector educativo desde hace décadas.En un Especial Temático, abrimos las páginas para contar cómo evoluciona el regreso a las clases presenciales en el país. 

Abril 12, 2021

A comienzos de marzo de 2020, Colombia comenzaba a reportar sus primeros casos de ciudadanos contagiados con el virus del Covid-19. Era difícil de imaginar que un año después tendríamos una situación mundial como la que hemos vivido: con cuarentenas, restricciones y un esfuerzo por vacunar a la población que ha reforzado las brechas entre los países desarrollados y todos los demás.

El contexto de la Pandemia ha golpeado a los diferentes sectores y aún hoy se hace difícil predecir las consecuencias que seguirá trayendo. Para el sector educativo es así y los datos son difíciles de dimensionar: en Colombia, según el Ministerio de Educación Nacional, más de siete millones y medio de estudiantes siguen sin asistir al colegio (representan el 95.3% de la población escolar) y aún hay más de 8.700 colegios oficiales cerrados en el territorio nacional.

Tampoco comprendemos aún el impacto que ha tenido este contexto en el aprendizaje de los y las estudiantes, o en la manera en que se relacionan con sus pares y su desarrollo socioemocional. ¿Qué pasará con los más pequeños que requieren un mayor seguimiento en su inicio de proceso de aprendizaje? ¿Cómo se sienten lo más grandes que debieron graduarse con ceremonias virtuales sin poder festejar con sus compañeros de toda una vida escolar?

En medio de estas incertidumbres, hay algunos consensos: por un lado, que el aprendizaje es social y estar junto a pares promueve competencias y capacidades pero también, el aprendizaje mismo; siguiendo esto, se aprende mejor en clases presenciales y que el esfuerzo por reemplazarlas con la virtualidad funciona en pocos casos y es muy situacional. Por otro, que las dificultades con la conectividad a Internet separan más la brecha entre lo rural y lo urbano y entre los estratos sociales.

Pero la mayor dificultad se encuentra a la hora de pensar y proponer cómo superar las dificultades de este contexto: la alternancia parece una medida cautelosa y necesaria, pero abre la pregunta por los protocolos de bioseguridad y las condiciones que tienen las instituciones educativas en el país. Parece que se nos olvida, pero hay lugares del territorio nacional que no cuentan con agua potable y entonces, ¿cómo hablar de bioseguridad?

Más allá de los ejemplos extremos, han pasado meses de pujas entre docentes, padres y madres de familia, Secretarías de Educación y los ministerios de Educación y Salud. Y en el debate se interponen las necesidades que cada uno de nosotros tiene y lo que creemos que es mejor y el miedo ante una pandemia que continúa viva. Al final, las experiencias personales son las que nos permiten hablar de esta coyuntura, que nos toca de manera tan personal.

Por todo esto, en esta oportunidad y con la idea de realizar varios especiales de Compartir Palabra Maestra dedicados a temas relacionados con la Pandemia, queremos comenzar ofreciendo un espacio a las voces de diferentes actores que nos hablen de sus experiencias en relación con el sector educativo. Así, abrimos este espacio para escuchar a estudiantes, padres y madres, docentes, empresarios y ciudadanos que hacen parte de esta gran comunidad educativa colombiana.

 


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Asesor de proyectos de construcción de paz y proyectos internacionales, Fundación Compartir.
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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
Ofrezco a cada uno de los alumnos un lápiz mágico y los invito a escribir su propia historia enmarcada en los cuentos y leyendas de su cultura indígena.