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Hay que enseñar bien a los maestros

En Estados Unidos, los mecanismos para evaluar el desempeño de los maestros están siendo replanteados para mejorar su eficacia y hacer sentir más cómodos a los docentes con dicha valoración.

Enero 26, 2016

El pasado mes de diciembre, la Junta de Regentes de Nueva York suspendió, a instancias del gobernador Andrew M. Cuomo, el uso de exámenes estatales para evaluar maestros. Es un primer paso sensato, pero no servirá para mejorar nuestras escuelas a menos que vayamos más allá y desarrollemos un sistema profesionalizado de apoyo que vea a los maestros como estudiantes y los rete a mejorar sus prácticas docentes.

Durante la última década, el movimiento nacional por fortalecer la forma de evaluar los maestros se basó en estudios que sugerían que cuando un niño pasa años consecutivos en manos de un maestro ineficaz, sus oportunidades de vida sufren un daño irreparable. La respuesta ha sido atar la evaluación de muchos maestros al desempeño de sus estudiantes en los exámenes estatales.

En 2010, el estado de Nueva York empezó a desarrollar un nuevo sistema de evaluación de maestros, nuevas pruebas y currículos alineados con los estándares de Common Core [Conocimientos esenciales comunes]. La mayoría de maestros concuerda en que dichos estándares son un paso hacia adelante porque buscan que los estudiantes piensen en forma crítica, escriban en forma persuasiva y resuelvan en forma creativa problemas de la vida real. Pero en el estado de Nueva York las pruebas siguen estando dominadas por preguntas de selección múltiple que no miden el aprendizaje profundo. En muchas partes del estado, los maestros no tuvieron tiempo de adaptar sus currículos antes de que estos fueran evaluados con nuevas pruebas.

Se creó entonces una crisis de confianza en padres de familia, maestros y directores. En 2015, un asombroso 20% de las familias renunció a los exámenes estatales. La preocupación de los padres es que la presión por elevar la calificación en las pruebas convierte la escuela en algo pesado y estresante para sus hijos. En muchas escuelas todavía se dedica demasiado tiempo a la preparación para las pruebas y demasiada atención a las deficiencias de los estudiantes y muy poco tiempo al aprendizaje en profundidad que buscaban inspirar los estándares de Common Core.

Los maestros no confían en los datos que se usan para evaluarlos. El sistema de evaluación depende de pruebas diseñadas para una tarea (medir el aprendizaje del estudiante) y las usa para otra tarea (medir el impacto de cada maestro). Es importante tener buenos datos, pero debemos usarlos para lo que realmente nos pueden decir, no para lo que deseamos que nos digan. Los maestros habitualmente observan márgenes de error de 25 puntos en las calificaciones que reciben con base en los resultados de las pruebas de sus estudiantes.

Pero aún más alarmante es que el sistema de evaluación ha enviado a los directores el mensaje de que no confiamos en su juicio. Para llegar a las calificaciones de los maestros, a los directores actualmente se les exige seguir una fórmula compleja incluida en las leyes del Estado. Si ni directores ni maestros confían en los datos que tienen, el proceso pierde seriedad. En un sistema que se esperaba fuera más riguroso, en el año 2015 menos del 1% de los maestros fueron calificados como ineficaces.

En las escuelas, la forma en que aprenden los adultos siempre define la forma en que aprenden los estudiantes. Las evaluaciones deben ser efectivas, pero no son el mecanismo que va a poner un maestro calificado en cada aula. Las escuelas deben apoyar a nuestros estudiantes y maestros.

¿Cómo lograrlo? Debemos invertir en la preparación y el desarrollo de los maestros. Cada año, contratamos miles de maestros nuevos, pero muchos de ellos pasan menos de 6 semanas practicando como maestros - estudiantes y nunca reciben orientación de un educador calificado antes de empezar a enseñar.

La capacitación de alta calidad para los aspirantes a maestros debería combinar el dominio de contenidos y desarrollo infantil con una residencia de un año junto a un maestro experto. Los países de alto desempeño proveen recursos públicos para esta necesidad. Debemos hacer el mismo tipo de inversión en los Estados Unidos.

También necesitamos que los maestros semanalmente dediquen un tiempo para reunirse en equipos buscando mejorar su trabajo. Cuando los maestros no examinan juntos el trabajo de los estudiantes y no discuten formas de mejorar su forma de enseñar, dejan de crecer profesionalmente. Si los maestros dejan de crecer profesionalmente, las aulas se convierten en zonas muertas en las que todo el mundo se la pasa mirando el reloj. En cambio, cuando los educadores están aprendiendo activamente con sus colegas, entienden mejor a sus estudiantes, afinan las clases de acuerdo a las necesidades de sus estudiantes y llevan esa mentalidad dinámica a las aulas.

También debemos cambiar las pruebas. Las evaluaciones actuales todavía le dan prioridad al aprendizaje de memoria. Si queremos que los niños usen bien su cerebro, las evaluaciones deben enviar una señal diferente a los educadores. California y otros estados han desarrollado por medio del consorcio Smarter Balanced evaluaciones que se adaptan al nivel de los estudiantes e incluyen tareas en las cuales los estudiantes aplican sus conocimientos a problemas de la vida real. El estado de Nueva York ha eximido de los exámenes estatales a un grupo de escuelas de secundaria a cambio de que los estudiantes sustenten trabajos de investigación y experimentos científicos. El estado de Nueva York debería examinar muy de cerca los dos modelos antes mencionados, antes de gastar millones de dólares adicionales en pruebas nuevas.

Por último, los directores deben estar facultados para evaluar a sus maestros. No tiene sentido confiar a los directores la seguridad y el futuro educativo de los niños todos los días, pero no permitirles supervisar plenamente a sus maestros. Los directivos escolares necesitan apoyo para ayudar a los maestros a aprender y autoridad para actuar cuando los maestros no tienen éxito. Debemos dejar de constreñirlos con disposiciones rígidas.

No podemos llegar a tener maestros de alta calidad por medio de la regulación pero sí por medio de la enseñanza.

Material original.

Escrito por
Presidente del Bank Street College of Education
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Nancy Palacios Mena
Gran Maestra 2015
Quienes hemos estado cerca de procesos educativos somos conscientes de la importancia de la innovación y de la necesidad imperiosa de dejar atrás la forma tradicional de enseñar