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El aprendizaje, el cerebro y la memoria: Cinco pasos para apoyar el aprendizaje efectivo

¿Cuando preparo las clases para mis estudiantes, también aprendo yo? Este artículo demuestra que sí.

Diciembre 4, 2020

Aprovechar las mejores prácticas de la neuroeducación puede ayudar a la escuela a ofrecer un aprendizaje más impactante.

Si bien la mayoría de los educadores no están capacitados en neurociencia, de particular interés para la investigación educativa son los avances en los descubrimientos sobre el aprendizaje, el cerebro y la memoria. El Dr. Thad A. Polk, neurocientífico cognitivo y profesor de psicología en la Universidad de Michigan, define el aprendizaje como "la adquisición de conocimiento o respuesta conductual a partir de la experiencia" y la memoria como "el resultado del producto del aprendizaje". El aprendizaje se trata de adquirir nueva información y la memoria es el almacenamiento y la recuperación de esta información.

El Dr. Polk anima a los estudiantes de todas las edades a adoptar un enfoque holístico para optimizar el aprendizaje, mejorar la salud del cerebro y aumentar el poder de las habilidades de memoria. Este enfoque holístico se basa en la investigación científica de los campos de la neurociencia, la psicología y la educación. Las áreas en las que estos campos se cruzan se denominan a menudo neuroeducación.

Parafraseando a la Dra. Mariale Hardiman de la Universidad Johns Hopkins y fundadora de Brain Targeted Teaching®, la neuroeducación puede ayudar a los educadores a centrarse en "cómo aprenden los estudiantes en lugar de sólo lo que aprenden". Y también podríamos necesitar "desaprender" ciertas prácticas que los estudiantes y educadores perciben como efectivas y que sin embargo tienen un impacto mínimo en la retención de la memoria. En este artículo, explicaremos 5 puntos para un aprendizaje efectivo promovido por Polk y apoyado por décadas de investigación.

Punto 1 - Ser positivo

El trabajo de la Dra. Carol Dweck de la Universidad de Stanford y cofundadora de Mindset Works muestra que adoptar una actitud positiva o "mentalidad de crecimiento" es el primer paso más importante para el éxito del aprendizaje. Una mentalidad de crecimiento es nuestra creencia de que la inteligencia no es fija y puede ser desarrollada.

Una comprensión básica de la neuroanatomía nos ayuda a apreciar que el cerebro humano es el organismo biológico más sofisticado del universo conocido - y que cada uno de nosotros tiene uno. El cerebro siempre aprende si queremos o no, ya que nuestro cerebro siempre está en la "posición de encendido" para aprender a través de un proceso llamado neuroplasticidad. Necesitamos aprovechar esta maravillosa función de aprendizaje a través de una creencia positiva en nuestra capacidad para aprender.

Esta mentalidad positiva lleva al alumno por el camino de lograr una mayor autoeficacia. La autoeficacia es nuestra creencia general en nuestra capacidad para aprender y tener éxito. Una mentalidad de crecimiento impulsa un mayor deseo de aprender y lograr; cuanto más aprendemos, más quieren aprender nuestros cerebros. Cuanto mejor nos desempeñamos en el aprendizaje, más creemos en nuestra capacidad de aprender. La creencia en el éxito genera más éxito.

Punto 2 - Ser Estratégico

El aprendizaje efectivo requiere un enfoque estratégico y deliberado para optimizar el esfuerzo y el tiempo.  El establecimiento de 2 ó 3 objetivos realistas y alcanzables, aunque "estirados", es una estrategia eficaz para alcanzar objetivos de aprendizaje más amplios. Estos 2-3 objetivos nos ayudan a "andamiar" nuestro aprendizaje a niveles más difíciles. Cada vez que cumplimos nuestros objetivos, estaremos más motivados para avanzar hacia el siguiente objetivo.

Por ejemplo, digamos que mi objetivo es aprender un nuevo idioma (inglés). Una meta realista pero estirada para mí es aprender y usar 100 palabras nuevas al mes hasta que aprenda 1.200 palabras para el final del año. Un tiempo de práctica de 15 minutos al día (aprendizaje espaciado) me ayudará en este proceso de aprendizaje y recuperación de la memoria a largo plazo.

La práctica es un poderoso uso del tiempo en el aprendizaje. Polk anima a los estudiantes a usar estrategias científicas de aprendizaje comprobadas, como espaciar el aprendizaje en períodos de tiempo y evitar el "empollamiento", desafiandonos a nosotros mismos con tareas que van más allá de nuestras habilidades actuales, intercalando el aprendizaje al cambiar entre diferentes tipos de temas y problemas, y probándonos o poniéndonos a prueba con el material aprendido. Estas estrategias producirán una mejor memoria a largo plazo, similar a la forma en que el ejercicio diario construye la masa muscular.

Punto 3 - Aprender activamente

En palabras de Polk, "aprendemos mejor cuando nos dedicamos activamente a procesar información en lugar de codificar dicha información pasivamente". Un gran artículo publicado por la Asociación Americana de Psicología muestra que resaltar la información en un libro, o subrayar la información en las notas de una conferencia, o releer/escuchar una conferencia más de una vez, tiene un impacto mínimo en la retención de esa información o en el éxito de las pruebas y evaluaciones). Mientras que muchos estudiantes creen que estas prácticas tienen un impacto, la ciencia nos dice lo contrario. Estas estrategias son enfoques pasivos y nos desvían de las estrategias activas y más exitosas. Las estrategias activas de aprendizaje incluyen:Generar explicaciones para el material que leemos en un libro de texto o escuchamos en una conferencia;

  • Probarnos a nosotros mismos en el material usando tarjetas de memoria;
  • Practicar la resolución de problemas como los cálculos matemáticos;
  • Desarrollar preguntas clave sobre el material que leemos en un texto o escuchamos en una conferencia y luego hacernos un test sobre esas preguntas; y
  • Aplicando el sistema de toma de notas de la Universidad de Cornell para estudiar el material.

Las prácticas que nos comprometen con el material tienen más éxito que los enfoques pasivos. Finalmente, en palabras de la neurocientífica de la Universidad de Nueva York, Dra. Wendy Suzuki, "La mejor manera de aprender algo profundamente es enseñar a otros sobre ello".

Desde la experiencia personal, la preparación y la enseñanza de los demás son factores que logran que yo me comprometa activamente con la información y mejorar la retención. La preparación de material de pruebas, exámenes y preguntas de estudio para los estudiantes mejora mi comprensión y me motiva a aprender más y más profundamente.

Punto 4 - Considerar la fuente

Identificar fuentes sólidas y fiables de investigación y/o información de base académica que nos desafíen y comprometan es una estrategia crítica para mejorar y fortalecer nuestras redes neuronales. Aprender información nueva y desafiante mejora el crecimiento celular en la sección de nuestro cerebro llamada hipocampo y fortalece la conexión de las células en las áreas circundantes de la corteza cerebral (neuroplasticidad). El aprendizaje hace que nuestro cerebro sea más grande y más fuerte.

En la era de Internet, debemos considerar la fuente, cuestionar la información, verificar las calificaciones del proveedor y considerar la evidencia que apoya la investigación. Un escepticismo saludable es una buena medida para verificar fuentes de información fiables. Finalmente, buscar puntos de vista diferentes a los nuestros nos ayuda a aprender y crecer. Comprometerse con diferentes perspectivas expandirá nuestro conocimiento y nos hará mejores, más pacientes aprendices a largo plazo.

Punto 5 - Ten cuidado

La investigación científica demuestra que el cuidado de nuestros cuerpos protege nuestros cerebros. En particular, para optimizar nuestro aprendizaje, necesitamos mantenernos activos, comer bien y dormir bien. Mantenerse activo incluye la estimulación intelectual y el movimiento físico.

Las investigaciones actuales muestran que la estimulación mental atractiva y desafiante, como el aprendizaje de otro idioma, la práctica de un instrumento musical o el dominio de un pasatiempo difícil como la pintura, mejora la función cerebral. Existen pruebas más contundentes de que el ejercicio físico, o lo que sea que ayude al corazón, ayuda al cerebro. Las investigaciones actuales de la Clínica Mayo muestran que, para el adulto medio, 10.000 pasos al día, 150 minutos de actividad cardiovascular por semana y 30-60 minutos de ejercicios de fortalecimiento completados dos veces por semana, son óptimos para un corazón y un cerebro sanos.

En cuanto a la dieta, las investigaciones muestran que una variante de la dieta mediterránea es la más impactante para la salud del corazón y la función cognitiva. Por último, un sueño reparador de 7 a 8 horas diarias, para la mayoría de los adultos, mejora la función cerebral y protege la salud del cerebro.

Contenido publicado originalmente en la página de The evolllution bajo licencia Creative Commons.

Traducción realizada por: Paula Andrea Beltrán Garzón


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Decano Asociado de Negocios
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