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Diálogo: elemento ineludible para fortalecer el aprendizaje a través de la participación escolar

La historia de la filosofía nos muestra como en la antigua Grecia, Sócrates utilizaba el diálogo y la mayéutica con sus estudiantes para llevarlos a gestar sus ideas.

Agosto 25, 2017

Para adentrarnos en el estudio del diálogo, como dinámica pedagógica con el  objetivo de fortalecer la participación escolar en la relación docente-estudiante durante el aprendizaje de diferentes disciplinas y en especial las que hacen parte del campo de las Ciencias Sociales, es necesario dar un vistazo y generar una reflexión a la vida que se desenvuelve en las aulas de clases, en ellas, los docentes explican, teorizan, proponen ejemplos y desarrollan las temáticas como si fueran los únicos agentes en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

El alumno se hace invisible, su participación es muy poca, se limita a dar respuestas-preguntas y en muy pocos casos se le exige un proceso argumentativo, es como si el estudiante fuera una vasija vacía, la que es necesaria llenar.

Las pedagogías críticas requieren de estudiantes activos que participen con preguntas, explicaciones y argumentos, entrando con ellos en un diálogo no solo con sus pares sino con el docente, configurando así espacios de debate, de argumentación, de análisis y proposiciones que conllevan a la construcción de espacios académicos de alto valor y no simplemente a espacios de repetición y mecanización.

El diálogo como alternativa pedagógica se retoma de los planteamientos teóricos desarrollados en la denominada educación tradicional, donde éste se utilizó para la formación de valores, la consolidación de espacios, de respeto y el desarrollo de un sujeto con capacidad de expresión a nivel de espacios públicos y abiertos.

 Al respecto la pedagoga Ivet García Montero en su trabajo de investigación esboza que el empleo del diálogo como un método de enseñanza y de aprendizaje tiene una amplia extensión en las variantes educativas y didácticas actuales. Se ha constatado la importancia de estimular la comunicación entre los alumnos, y expandir el diálogo en el aula a nuevas formas que no se limiten al conocido ¨diálogo pedagógico¨ maestro-alumno, sino que abarquen la participación de los estudiantes, ya sea como grupo en su totalidad o en subgrupos más pequeños para propiciar la discusión, el intercambio de opiniones y experiencias acerca de temas de estudio y de interés general.1

Ahora bien, para que el diálogo fluya de una manera natural, es imperioso haber desarrollado competencias lectoras, de observación,  de análisis y  de manejo adecuado de la lengua que permita una comunicación inteligible. El diálogo como dinámica en los entornos educativos posee un alto valor social, político, cultural, estético que propician espacios de encuentros donde la divergencia de pensamientos e ideologías se convergen, se discuten, se dialogan para obtener un consenso.

La historia de la filosofía nos muestra como en la antigua Grecia, Sócrates utilizaba el diálogo y la mayéutica con sus estudiantes para llevarlos a parir sus ideas, confrontándolos con el aprendizaje que previamente ellos tenían, guiándolos a lo que él creía ser la verdad.

Como educadores estamos en la tarea de innovar infatigablemente en el desarrollo de los procesos académicos, generando alternativas didácticas para avivar el interés de los educandos; los cuales están inmersos en el mundo de las comunicaciones y la cibernética, convirtiéndolos en sujetos apáticos  al análisis y crítica  de las dificultades sociales. Ante esta problemática se plantea el diálogo como dinámica fortalecedora de los procesos académicos del aula de clases, debido a la necesidad de formar individuos capaces de confrontar argumentativamente su realidad social.

Es el diálogo el instrumento clave para relacionarnos con el resto de las personas, es lo que nos distingue de los otros seres vivos, nuestra capacidad de expresar nuestras ideas a través del uso de la palabra, por esta razón es importante que en las aulas de clase se den espacios que propicien la participación de los estudiantes libremente dentro del marco de la argumentación,  lo cual requiere previa investigación del tema a abordar debido a que si el estudiante no investiga no podrá ser sujeto activo en el diálogo constructivo al conocimiento.

Para Paulo Freire, el diálogo es el único modo de conocer, es la única forma en que la educación sea humanista y humanizante, siendo ese diálogo humanista que propone Freire, como un instrumento para el desarrollo de la persona y de la personalidad. Es decir, el diálogo como lo muestra Freire promueve que el estudiante sea libre, que tenga confianza en sí mismo, que no tenga temor de expresar lo que piensa, construyendo palabras que expresen su pensamiento y que a través de ese diálogo pueda manifestarla.

A lo largo de la historia colombiana, hemos padecido la violencia indiscriminada por no tener la capacidad de tolerar el pensamiento del otro, de esta forma podemos deducir que no se han inculcado los valores como el respeto a la diferencia, ideologías políticas-religiosas, debido a que defendemos nuestras ideas no a través del diálogo sino mediante la agresión en sus diferentes manifestaciones.

Es menester, que desde las aulas educativas desarrollemos en los estudiantes el buen hábito del uso de la palabra a través del diálogo pedagógico, un diálogo encaminado tanto a la resolución de conflictos como al respeto por la diferencia. Por otra parte, el diálogo es de suma importancia para la sociedad porque por medio de este podemos conservar nuestras tradiciones históricas, que se van transmitiendo de generación en generación para la conservación del patrimonio oral e intangible de la humanidad.

Desde estos diferentes puntos abordados podemos ver la importancia del diálogo en los distintos campos de la sociedad, reiterar la importancia del  diálogo, ineludible para la participación de los estudiantes y fundamental dentro de los procesos de enseñanza-aprendizaje. 

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Escrito por
Lic. Ciencias Sociales. Docente de Historia. Colegio Metropolitano de Soledad 2000. Soledad – Atlántico.
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Hoguer Alfredo Cruz Bueno
Gran Maestro Premio Compartir 2009
Logré vincular el aula y la comunidad rural a través de expediciones que marchaban tras la huella de la cultura local en tertulias de lectura que se convirtieron en lugares de encuentro entre los padres, los hijos, los textos y la escuela.