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¿Es necesario reflexionar sobre la práctica?

Julio 19, 2018

Antes de comenzar el escrito reflexivo sobre mi práctica me detendré un momento a esclarecer el concepto de la palabra reflexión y de cómo me inicié en el camino de la educación para la primera infancia.

Hace unos años en mi vida y en mis proyectos no estaba estudiar licenciatura, ni educación, ni la primera infancia, estaba realmente lejos de contemplar esa posibilidad, mi vida profesional inició con otra carrera, otro trabajo, y otras metas por cumplir, sin embargo con el paso de los años me di cuenta que las cosas que hacía me tenían inmersa en una rutina mecánica y estresante donde lo único importante era mostrar un resultado productivo.

Si lo que hacías estaba bien y daba buenos resultados debía seguirse haciendo, no había tiempo para pensar, reflexionar, y proponer cosas nuevas que no fueran en la misma dirección de los resultados empresariales, pero siempre me cuestioné: ¿dónde queda mi desarrollo personal, mi familia y mi aporte para la sociedad?, en conclusión no era feliz con lo que hacía.

A partir de ese momento tuve que tomar una decisión radical en mi vida, renunciar a mi profesión, mi trabajo y emprenderla búsqueda de aquello que me permitiera vivir, crecer, creer y levantarme cada día con la motivación de hacer lo que me gusta y me hace feliz.

Es en esa búsqueda donde valoro la importancia de encontrar la verdadera vocación, aquella entendida como ese sentimiento y llamado a ejercer la profesión que se escoja con amor y pasión; dicha vocación debe estar acompañada por un conocimiento disciplinar y uno que se construye constantemente con la práctica y la reflexión constante de ésta, que nos lleve a proyectar una mejora continua de nuestro quehacer.

Llegué a la educación en primera infancia después de observar y compartir unos meses en un jardín infantil, donde pude darme cuenta que la labor de un educador con los niños en sus primeros años de vida es fundamental para formar buenos seres humanos, no solo porque a temprana edad los niños y niñas están abiertos y dispuestos a conocer el mundo que los rodea, quieren preguntar y aprender sobre todo lo que les causa curiosidad, su aprendizaje es rápido, pero el que sea significativo en la vida del estudiante y el niño(a) se motive de tal forma que desee seguir aprendiendo mucho más, depende de su educadora(or).

Observé también que las maestras en primera infancia no solo enseñaban conceptos, ayudaban a crear hábitos, transmitían valores y con su ejemplo enseñaban mucho más de lo que un niño podía aprender en un cuaderno, además de tener que afrontar en su día a día diversas situaciones como el entorno familiar y social que rodea sus estudiantes y que no precisamente le facilitan su trabajo, por el contrario, le impone retos para asumir en su quehacer docente, todo lo que mencioné anteriormente fue lo que me cautivó y motivó a emprender mi camino en la educación, con la convicción plena que desde mi labor como maestra puedo aportar a la construcción de una mejor sociedad.

El día a día de una maestra está inmerso en muchas situaciones, no solo el trabajo mismo, el afán de cumplir un currículo, las dificultades con padres y estudiantes, la convivencia dentro del trabajo con otras maestras, que podría decirse que no queda tiempo para reflexionar, pero habría que hacer una para a preguntarse: ¿es necesario reflexionar sobre la práctica?,¿cómo adquirir y apropiar la reflexión en la práctica diaria?, ¿debe la reflexión volverse costumbre o parte de la práctica misma?

A mi modo de ver cada día laborado en una institución tiene aspectos sobre los cuales se puede reflexionar, no todos de índole académico-cognitivo, los personales y sociales también ayudan mucho al crecimiento profesional.

A los interrogantes surgidos anteriormente quiero profundizar en la necesidad de reflexionar sobre la práctica y en si esta debe ser o no parte de la práctica misma, para ello tomaré como referencia algunos autores que abordan la reflexión en la práctica docente y que concuerdan con mi postura frente a la reflexión, además de compartir algunas situaciones reales que suceden en mí día a día como maestra.

Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), reflexión proviene del termino latino Reflexio, que consiste en analizar algo con detenimiento para estudiarlo y comprenderlo bien; podría decirse que la maestra debe detenerse a estudiar y comprender su acciones pedagógicas y la influencia de las mismas en la formación de sus estudiantes.

Para Perrenoud, P (2007) la reflexión trasciende el pensamiento, es ver más allá de lo visible y tangible, la práctica reflexiva debe ser una herramienta necesaria y natural dentro del quehacer como maestro, en donde se visibilice la reflexión en la acción y sobre la acción, puesto que esto permitirá enriquecer, mejorar y transformar su praxis.(p.29-42), de ahí que no es posible concebir el quehacer docente sin la reflexión constante, antes durante y después de su acción, ya que sin la reflexión caería en un ejercicio mecánico y sin sentido, que no encontraría oportunidades de mejorar y transformar el proceso educativo.

Kiston y Zeichner (1996) afirman que no podemos hablar de reflexión docente si este no se pregunta alguna vez por los valores que guían su trabajo, el contexto en el que lo hace y las presunciones y supuestos con los que desarrolla su tarea.

La reflexión y la sistematización del quehacer docente se deben incorporar a la práctica misma, Jara (2012) afirma que la sistematización de experiencias debería estar libre de limitaciones administrativas, para que sea posible que las personas se acerquen a su práctica con una actitud crítica, autocrítica y reflexiva, dispuestas a aprender de lo que sucedió para así construir nuevo conocimiento. De esta manera, la sistematización supone un ejercicio de abstracción a partir de la práctica o desde la práctica, y el desarrollo de procesos de investigación en el aula.

Para concluir podemos decir que, es necesario reflexionar sobre la práctica y dicha reflexión debe ser parte de práctica misma con el propósito de trascender en el ámbito personal y profesional, además de mejorar y transformar las prácticas educativas y construir nuevos saberes a partir de sus experiencias, por otro lado, las experiencias deben ser sistematizadas para visibilizar el saber, y compartir el conocimiento con los demás maestros, contribuyendo a mejorar la calidad de la educación.

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Carlos Enrique Sánchez Santamaria
Gran Maestro Premio Compartir 2011
Con el apoyo de las tecnologías logré que los estudiantes convirtieran el pasado de exclusión que vivió éste municipio lazareto en un pretexto para investigar, conocer la historia y conectarnos con el mundo.