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¿Los maestros se están volviendo obsoletos?

Un educador veterano reflexiona sobre la tendencia de aprendizaje personalizado, que lo dejó preguntándose si una computadora es capaz de hacer su trabajo mejor que él.

Febrero 27, 2017

Al dejar la escuela el otro día, tuve una pensamiento inesperado: tal vez una computadora era un maestro más eficaz de lo yo que era actualmente. El pensamiento me desconcertó, y todavía lo hace mientras escribo esto; soy un educador veterano con cerca de 13 años de experiencia, dedicado a reflexionar y a mejorar mi arte de enseñar. Pero ahora estoy considerando la posibilidad real de que, por lo menos durante un período de la clase o de un día escolar, una computadora pudiera, y tal vez debería reemplazarme.

Durante las últimas semanas, he comenzado la clase con una rutina simple: los estudiantes entran en la sala, toman una nueva Chromebook, acceden al programa Reading Plus y pasan aproximadamente 20 minutos trabajando a su propio ritmo. Doy un paseo por la sala y ayudo con la solución de problemas de tecnología o me reúno con los estudiantes y charlo tranquilamente sobre el progreso académico o falta de trabajo. También me he encontrado haciendo pausas y maravillándome con lo que este programa promete lograr: reunir estudiantes donde están académicamente y, al menos en teoría, ayudando a un grupo de estudiantes enormemente diverso a mejorar sus habilidades de lectoescritura.

Los avances en la tecnología educativa prometen ayudar a los maestros, y los sistemas escolares a apoyar a los estudiantes, proporcionándoles una enseñanza individualizada. ¿Pero a qué costo? Como maestro, es difícil adaptarme y aceptar una máquina que, al menos durante una parte del tiempo, se hace cargo de mí. Los procesos de enseñanza y aprendizaje son complejos e innatamente humanos, valoro el tiempo que tomo para desarrollar relaciones con mis estudiantes; pero es difícil no preguntarse si ese tiempo podría ser mejor invertido con la tecnología de aprendizaje adaptable.

Mi clase de inglés de tercer curso de segundo año en la Escuela Secundaria Fern Creek en Louisville, Kentucky, contiene una maravillosa mezcla de estudiantes provenientes del vecindario y de todo el mundo, mis estudiantes representan a Jordania, Afganistán, República Democrática del Congo, Tanzania, Rusia y México. He disfrutado mucho el saber cómo los estudiantes llegaron a nuestra clase, además de escuchar acerca de sus esperanzas, temores y sueños. Con esta diversidad, también viene una gama enorme de la capacidad del estudiante. SIn embargo, las evaluaciones de lectura computarizada y otras pruebas comparativas revelan que, aproximadamente el 90 por ciento de mi clase está detrás del nivel de grado en lectura.

Texto original: https://www.theatlantic.com/education/archive/2017/02/becoming-obsolete/516732/

Traducción: Natalia Ospina 

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Carlos Enrique Sánchez Santamaria
Gran Maestro Premio Compartir 2011
Con el apoyo de las tecnologías logré que los estudiantes convirtieran el pasado de exclusión que vivió éste municipio lazareto en un pretexto para investigar, conocer la historia y conectarnos con el mundo.