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Bilingüismo: un camino pedagógico arduo de recorrer

Los resultados obtenidos en las pruebas de evaluación que miden la calidad en lenguaje, matemáticas y ciencias, muestran que los estudiantes colombianos se encuentran muy por debajo de los promedios de los países de la región.

Febrero 3, 2015

Los colombianos no estamos teniendo resultados favorables a la hora de aprender inglés. Además de las deficiencias señaladas en la calidad en las áreas, la parte de idiomas en el país se está quedando cortas.  Lo confirmó la ministra de Educación, Gina Parody, en septiembre pasado para Caracol Radio al afirmar que solo el 2% de los egresados de la educación básica hablan inglés.

Después de una década de creado el Programa Nacional de Bilingüismo los resultados evidencian que los estudiantes no están logrando los niveles de conocimiento y comunicación en inglés planteado en las metas. En este caso, corresponde al Ministerio de Educación Nacional en este inicio de administración 2014-2018, revisar las estrategias que no están funcionando para así reformularlas.

Parte de la explicación sigue estando asociada con la baja competencia comunicativa en inglés de los docentes que enseñan inglés; con la poca pertinencia de algunos programas curriculares para la enseñanza del inglés y las deficientes metodologías utilizadas por los docentes.

Un reciente estudio adelantado por el Departamento de Lenguas de la Universidad Javeriana por encargo de la Fundación Compartir y el British Council, muestra que cuando los maestros se alejan de las posturas tradicionales para la enseñanza del inglés y lo hacen desde una perspectiva socio cultural que privilegia el trabajo colaborativo entre los estudiantes y la comunidad, hay un impacto importante en el estudiante y en el entorno en la medida que grupos de personas comparten un interés o una pasión sobre un tema, y que ahondan a través de la interacción y colaboración mutua. Aquí se encuentra un ejemplo de propuesta pedagógica que responde a  esta perspectiva con el diseño de material didáctico que surge del contexto de una institución educativa rural, ubicada en una vereda cuya actividad principal es la molienda de la caña de azúcar y que sirve de contenido para la enseñanza y el aprendizaje del inglés.

Encontrar éste tipo de experiencias destacadas como la que se acaba de mencionar no es lo común puesto que la gran mayoría lo que refleja es que el docente de inglés trabaja muy solo. No manifiesta el trabajo en equipo, ni de pares, ni institucional, ni gubernamental.

De otro lado, el estudio también llama la atención sobre estos docentes con perspectivas tradicionales en la enseñanza de lenguas porque tienden a rechazar o subutilizar las TIC sin reparar en que el uso de éstas motiva y propicia ambientes de aprendizaje colaborativos que resultan muy favorables para desarrollar las competencias comunicativas de una segunda lengua. Aquellos docentes que manifiestan haberlas usado, lo hacen principalmente para facilitar el acceso y la presentación de contenidos pero no mencionan otras dimensiones relacionadas con el desarrollo de habilidades interculturales y de pensamiento.

Finalmente, en relación con la evaluación de los aprendizajes, se demuestra que ésta no es una práctica fácil para los docentes. Prevalece la tendencia a realizar evaluaciones informales. Una de las explicaciones es que falta un direccionamiento claro de las Universidades e instituciones de formación de docentes  y del mismo Ministerio de Educación sobre el tema, al menos desde tres perspectivas: qué evaluar, cómo hacerlo y quién evalúa De este modo, es un tema urgente en la formación de docentes en servicio.

Por último, es importante recalcar que las decisiones que se tomen para el nuevo Plan Nacional de Bilingüismo consideren los análisis, resultados y recomendaciones de investigaciones como la adelantada por Fundación Compartir  - Consejo Británico  y Javeriana cuyo valor reside en que permite comprender lo que sucede en las aulas de inglés del país y esto puede ayudar al Ministerio a revisar las estrategias que no están funcionando y a  desatascar el sueño de tener una Colombia Bilingüe en el año 2025.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
Escrito por
Licenciada en Educación, Magíster en Investigación Educativa
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Sandra Cecilia Suárez García
Gran Maestra Premio Compartir 2013
El cuerpo habla y la danza puede ser el camino para la exploración del ser y el medio para liberar las palabras que se encuentran encadenadas.