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La escuela reflexiona

Uno de los primeros espacios de reflexión de la escuela debería centrarse en la humanización, que al final de cuentas es una tarea para y de todos.

Marzo 29, 2016

Cada día es más evidente la necesidad de que la escuela abra en sus agendas espacios para  discernir las necesidades, prioridades y aspiraciones de sus instituciones. Por encima de todo, estos espacios de reflexión representan una determinación colectiva de repensar y rediseñar sobre sus propias experiencias pedagógicas y proporcionar una base sólida para un amplio programa que responda a una serie de desafíos globales que a diario se presentan en la sociedad.

En la actualidad, uno de esos grandes desafíos tiene que ver con el cuidado y buen aprovechamiento del medio ambiente, una tarea que fue confiada a la humanidad con el fin de hacerlo crecer y desarrollarse, pero que infortunadamente se ha visto truncado por miles de situaciones producidas por una pésima educación. Por esta razón, uno de los primeros espacios de reflexión de la escuela debería centrarse en la humanización, que al final de cuentas es una tarea para y de todos.

Esta tarea significa un camino de crecimiento continuo, de un caminar constante en búsqueda de un horizonte más claro e incluyente, que va en la dirección de la plenitud de la humanidad y al desarrollo sostenible. Este itinerario expresa que la escuela debe salir de su tierra o zona de confort, de sus seguridades, de su inmadurez, del individualismo, del “mal acadecimismo”... para ir en la dirección del otro, del amor, de la gratuidad, de aquellos sin voz, de los frágiles, de la ética del cuidado y de la construcción de ciudadanos más comprometidos con sus deberes que con la defensa de sus propios derechos. 

La escuela debe reflexionar y aceptar que se están agotando los estilos tradicionales de operar al interior de esta. Qué es vital que se inicien procesos de creatividad en resolución de los problemas, en temas ambientales, tecnológicos y también mayor tolerancia educativa frente a la inseguridad y a las incertidumbres que se viven en sus entornos.

Es hora de conformar un ámbito con capacidad de decisión para la elaboración de su proyecto educativo y la construcción de su propia identidad a partir de su experiencia y de las realidades de sus estudiantes y docentes. Donde se pueden desarrollar capacidades para la gestión pedagógica, que focalice todos los esfuerzos en el logro de metas claras y viables, el mejoramiento del ambiente y condiciones de aprendizaje que impacten en la calidad de los resultados académicos y transformen la vida de toda una comunidad positivamente.

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
Ofrezco a cada uno de los alumnos un lápiz mágico y los invito a escribir su propia historia enmarcada en los cuentos y leyendas de su cultura indígena.