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Cuando la escuela es centro de la comunidad

Gracias a su dedicación y aplicación de las TIC, ‘el profe’ Jhon Jairo ha cambiado la vida de los estudiantes en Colón, Putumayo. Una experiencia para resaltar.

Noviembre 17, 2015

«Las tabletas son una herramienta didáctica y pedagógica con un potencial increíble», asegura  el profesor Jhon Jairo Cabrera Salazar de la Institución Educativa Técnica Sucre, ubicada en el municipio de Colón, en el departamento del Putumayo, quien desde el mes de junio de 2015 lidera el programa Smart School, el cual tiene como objetivo inclusión y buena apropiación de dispositivos móviles en el aula de clase y los procesos de enseñanza-aprendizaje.

No son más de 800 niños lo que conforman la matrícula de esta institución que está constituida por 3 sedes en el casco urbano y 1 rural. Algunos alumnos tienen que trasladarse a diario a pie, otros lo hacen en el bus que el municipio tiene como ruta y que se desplaza entre las municipalidades cercanas que conforman el Valle del Sibundoy. Sin embargo, algunos menores llegan en bicicleta o en la moto familiar. (Lea: Las TIC van a transformar la educación en Colombia)

Jhon Jairo está totalmente convencido que la tecnología se ha transformado en un aliado incondicional para mejorar la calidad de la educación de sus estudiantes, aunque reconoce que son muchas las dificultades por desconocimiento, falencias de infraestructura, compromiso y motivación, para apropiarlas y aplicarlas todo el tiempo con sus estudiantes, ya que son muchas las instituciones educativas rurales en las cuales la conectividad todavía llega ‘cansada’ o no llega por diferentes factores, aunque él es afortunado porque la alcaldía municipal apoya con Internet en el aula que coordina. 

La realidad de muchas regiones del país es compleja, ya que la señal de los operadores no entra bien y se ven afectadas cuando hay mal clima. Además, no cuentan con telefonía local y la señal de la televisión llega a medias. (Lea: Principios aplicados del aprendizaje experiencial para la integración pedagógica de las TIC)

Pero para las personas que habitan esta región, lo fundamental no está en las redes sociales sino en el campo: lo que les da su sustento y en la educación de sus niños hasta cuando ellos quieren, ya que la cotidianidad y la dureza de las zonas los hace buscar oportunidades en las grandes ciudades. Por eso, las tardes son especiales, ya que la comunidad cumplen su cita con el profe para reforzar tareas, para entrenar ajedrez, conocer aplicaciones en primeros auxilios que dictan los bomberos, conocer más sobre sus cultivos, las comunidades indígenas y apertura a estos recursos, o aprender de tecnología y poder conocer más de redes, fotos, Skype y otras herramientas que mejoran su calidad de vida.

Para el desarrollo de estas actividades se utilizan aplicaciones que se integran a los proyectos de aprendizaje diseñados con los docentes y articulados a los planes educativos de la institución, con propósitos específicos y vinculados a intereses, retos y expectativas del grupo de estudiantes y la comunidad que se ha empoderado del aula, teniendo como eje central el contexto y el entorno local.

Esta aproximación se realiza mediante el uso de tabletas por medio de la exploración; el registro de la vida de sus familias en el campo, sus lugares de vivienda, las costumbres y tradiciones son aspectos muy importantes para luego vincular el conocimiento formal y escolar con el saber local. (Lea: Competencias digitales: ¿Manejo de aparatos o gestión de información?)

Es mucho lo que el profe Jhon Jairo está logrando con poco: una comunidad sin fácil acceso a las TIC, unos niños comprometidos con su formación escolar, unos docentes con carisma y vocación y unos papás que están aprendiendo de sus hijos.

En conclusión, una realidad que, lamentablemente, se nos olvida muchas veces reconocer; una apropiación tecnológica básica pero clave para vivir y las ganas de hacer algo grande por los demás.

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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.