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Enseñando a pensar en la escuela: una experiencia para compartir

El Maestro Ilustre del Premio Compartir 2017 presenta una propuesta pedagógica dirigida a "enseñar a pensar" en la escuela. 

Noviembre 19, 2018

Después de varios años ensayando diferentes estrategias didácticas en el aula de clases, he considerado que un verdadero aprendizaje solo es posible si el estudiante aprende a pensar y que para lograrlo es necesario que este desarrolle las habilidades de pensamiento esenciales para la construcción de las estructuras mentales propias del conocimiento, lo cual debe hacerse en forma progresiva desde los primeros años de escuela.

En este orden de ideas, la propuesta que comparto con ustedes a través de este artículo, y a la que he llamado “Modelo Integrado para el Desarrollo del Pensamiento (MIDEP)”, reúne diferentes elementos que pueden servir de base para ejercitar la capacidad de pensar en los estudiantes.

No obstante, las ideas aquí expuestas no pretenden mostrar una receta absoluta para solucionar los problemas de aprendizaje que se presentan en el aula de clases, sino plantear una alternativa que guíe a los docentes en el diseño de diferentes estrategias didácticas que contribuyan a formar estudiantes con capacidades analíticas, reflexivas, críticas, científicas, creativas y comunicativas que les permitan comprender y construir conocimiento con el fin de transformar la realidad en que vive, en favor del mejoramiento de sus condiciones de vida y del progreso de la sociedad.

 

¿Por qué el desarrollo del pensamiento?

Diversas reflexiones sobre el proceso pedagógico que se realiza en la escuela permiten establecer que el desarrollo del pensamiento es la base fundamental del aprendizaje. Sin duda alguna, la realización de procesos mentales nos facilita comprender lo que estudiamos y emplearlo en la solución de problemas, estos procesos mentales involucran un conjunto de habilidades de pensamiento que se combinan de diversas maneras permitiendo hacer un reconocimiento detallado de la estructura de aquello que se estudia, establecer relaciones entre sus componentes, hacer inferencias, explicaciones, reflexionar, criticar ideas y proponer alternativas de solución a diversos problemas en una forma creativa.

Desde esta perspectiva, son pocos los modelos pedagógicos que apuntan al desarrollo del pensamiento en la escuela. Uno de ellos, el Modelo Desarrollista, corriente derivada del constructivismo y adoptado por nuestra Institución Educativa San Vicente de Paúl del municipio de Sincelejo, tiene como esencia “enseñar a pensar en torno a un contenido”. Bajo este modelo, los contenidos deben ser considerados como el medio alrededor del cual se desarrollan habilidades de pensamiento y no como un fin, lo que implica que no es necesario elegir un gran número de temas, basta con seleccionar aquellos que son básicos.

Así entonces, el modelo MIDEP se presenta como una alternativa didáctica, que favorece el desarrollo del pensamiento al hacer énfasis en los procesos mentales que debe realizar el estudiante para comprender los conocimientos estudiados y aplicarlos en la solución de problemas. En este modelo didáctico se proponen cuatro etapas que guían al estudiante a través del proceso de aprendizaje articulando conceptos, habilidades y procesos de pensamiento necesarios para la construcción de las estructuras mentales propias del conocimiento y que serán detalladas a continuación.

 

Modelo “MIDEP”

El objetivo de este modelo didáctico, está orientado hacia el desarrollo del pensamiento a través de actividades que integran el ejercicio de las habilidades y procesos mentales con los conocimientos teóricos básicos de una disciplina. Se desarrolla en cuatro etapas: identificación, análisis comprensivo, aplicación contextual y la evaluación.

En el caso de ciencias naturales, asignatura que oriento en el aula de clases, la etapa de identificación consiste en obtener información sobre las características de aquello que se estudia e involucra diferentes actividades que ejercitan habilidades como percibir, observar, nombrar y describir.

Por ejemplo, para estudiar el fenómeno de la germinación, el docente debe plantear actividades que orienten al estudiante sobre qué y cómo percibir y observar los elementos, factores y procesos que participan en la germinación y cómo describirlos. Para esta etapa el docente o el estudiante puede emplear ayudas didácticas como un video, imágenes, textos o la observación en vivo. La información obtenida puede ser almacenada en organizadores gráficos como cuadros sinópticos, llaves, textos, etc. Siendo esto último el producto de esta etapa.

En la segunda etapa, el análisis comprensivo, el docente plantea actividades que orienten al estudiante en el proceso de establecer asociaciones simples entre los elementos, factores o procesos que participan en el fenómeno de germinación y, a partir de estas, hacer inferencias para determinar relaciones de causa-efecto y hacer explicaciones. Estas actividades deben ejercitar habilidades como comparar, relacionar, diferenciar, deducir, predecir, argumentar y justificar. El producto de esta etapa está centrado en las asociaciones, las inferencias y las explicaciones que logró realizar el estudiante, para lo cual es recomendable emplear cuestionarios de preguntas abiertas, exposiciones o algún otro instrumento que permita determinar este aspecto.

La tercera etapa o aplicación contextual, consiste en poner en práctica los conocimientos y habilidades obtenidas en la solución de problemas reales y cotidianos. Aquí, el docente orienta a los estudiantes en la identificación de alguna situación problema interesante que amerite hacer una indagación y proporciona los elementos teóricos y procedimentales necesarios para la misma. Posteriormente, los estudiantes realizan el proceso de indagación y establecen conclusiones que den cuenta de la solución al problema identificado. El producto de esta etapa cosiste en la elaboración de un informe sobre el proceso de indagación y la socialización del mismo. Las actividades planteadas en esta etapa deben ejercitar habilidades reflexivas, críticas, creativas, científicas y comunicativas, por lo que el docente debe tener conocimiento y experiencia sobre este tema.

Por último, la cuarta etapa o evaluación consiste en determinar el nivel de desarrollo de habilidades, procesos mentales y conocimientos construidos por los estudiantes y es realizada en cada una de las etapas anteriores valorando estos aspectos en los productos entregados, en las exposiciones y pruebas escritas. Para ello, es necesario elaborar una rúbrica en la que se establezcan indicadores de desempeño, que deben ser conocidos por los estudiantes al inicio del desarrollo de la estrategia, para que hagan seguimiento a la evolución de su proceso de aprendizaje.

La implementación de esta estrategia en ciencias naturales ha permitido que esta área tenga el promedio más alto en nuestra institución en pruebas saber 11 en los últimos 3 años. Asimismo, en combinación con el programa ONDAS de COLCIENCIAS, los estudiantes han podido desarrollar su pensamiento científico y hoy en día siguen proponiendo alternativas para solucionar problemas del entorno apoyados en la ciencia, la tecnología y la innovación.

Falta mucho por hacer y la meta es implementar este modelo didáctico desde la educación básica primaria para que el estudiante, al finalizar su formación básica, pueda tener desarrolladas las habilidades de pensamiento necesarias para enfrentarse a la educación superior y a su vida futura con calidad y eficiencia.

Escrito por
Biólogo con énfasis en biotecnología
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Irma María Arévalo González
Gran Maestro Premio Compartir 2002
Ofrezco a cada uno de los alumnos un lápiz mágico y los invito a escribir su propia historia enmarcada en los cuentos y leyendas de su cultura indígena.