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De la matematefobia a la matematefilia

Conozca esta propuesta educativa que tiene un propósito claro: acortar la brecha entre la escuela y la vida en un mundo de números y nubes.

Abril 22, 2019

 

Mercedes del Transito Arrubla Carmona
Año:
2017
Categoría: Maestro                       
Región:
Jardín, Antioquia 
Área: Matemáticas
Institución Educativa: de Desarrollo Rural Miguel Valencia

 

La significación que emerge de estas páginas, apunta a responder positivamente a las inquietudes que me han acompañado, forjando esperanzas como maestra: ¿por qué el rechazo a la Matemática y en general a las Ciencias Básicas? ¿Por qué existe una abominación colectiva que crea barreras para su aprendizaje? ¿Cómo contribuir a la desmitificación social de estas áreas? ¿Qué hacer para despojarle a mis discípulos el temor y ofrecerles ambientes creativos y novedosos para que quieran, disfruten el aprendizaje y no los padezcan más?

Hacia los años 80, la senda que recorro me destina una nueva parada. Con mi equipaje cargado de expectativas y deseos de compartir, arribo a un mágico lugar en montañas antioqueñas, Jardín, tierra de personas hospitalarias y trabajadoras. Llegué a la I.E Miguel Valencia, en la vereda Verdún, un colegio público rural, con modalidad agropecuaria con grados de 0° a 11° que alberga alrededor de 500 estudiantes, en su mayoría, hijos de los agricultores locales, quienes desde niños, después de la escuela, dejan deslizar entre sus manos los granos de café o empuñan herramientas que hacen florecer, desde las entrañas de un oscuro suelo, el escaso sustento para el día a día.

Desde que llegué me propuse generar espacios placenteros y retadores que motivaran a los niños y jóvenes a aprender, donde tuvieran cabida distintas formas de llegar al conocimiento, espacios que invitaran a la inspiración y al disfrute mientras se aprende. Con todo ello buscaba aportar a la paz, interior e individual de mis estudiantes y pensaba habrá de contribuir a la paz colectiva de la región.

“Comienza haciendo lo necesario” (el origen). Después de intentar varias posibilidades sin éxito, como ejercitaciones guiadas y solución periódica de pasa-tiempos, incursioné en el montaje de talleres sabatinos y dominicales de ciencia en vivo, acompañada en aquel entonces de un trabajo de extensión que tenía la Universidad Nacional. Ahí fue cuando uno de los monitores, me retó: —Profe, usted que es echada “pa’delante”, ¿le apostaría a una convocatoria de la NASA para medir variables climáticas? —Yo no sé nada de eso, estudié Licenciatura en Matemáticas, pero si ha de servir para lograr mi objetivo, le apuesto a lo que sea (le dije asustada). ¿Qué hay que hacer? ¿Yo hago lo necesario para lograrlo? —Hay que montar una estación meteorológica casera para realizar diariamente mediciones en superficie cuyos registros se envían en línea, que luego serán comparadas con las de un satélite que los sobrevolará a diario.

Todo parecía una anamorfosis, mientras en otro lugar del mundo, unos científicos se preguntaban sobre el cambio climático, yo me cuestionaba cómo desmitificar el aprendizaje mencionado, nunca imaginé que unos fines y unos medios tan remotos, pudieran cruzarse. “!Eureka!”, pensé.

“Continúa haciendo lo posible” (la estrategia) Que lío tan comprometedor, ¡ni siquiera teníamos computadores! Sin embargo, motivé a mis muchachos. Necesitábamos aprobación de los padres, pues el clima no descansa festivos ni vacaciones. Se inscribieron 12 de los 120 estudiantes que asistían a los talleres, no solo de mi colegio, sino de los otros dos existentes en el municipio, y con ellos echamos a andar el reto. Construimos la estación meteorológica didáctica manual, con tecnología casera, convirtiendo un tarro cilíndrico transparente, en un pluviómetro y un pedazo de cartón en una veleta.

Aprovechamos que estábamos montando el aula experimental de matemáticas para la construcción de instrumentos: con bolitas de Ping Pong, palillos, un clavo y un gotero construimos anemómetros, para deducir el concepto velocidad; con agujas imantadas construimos brújulas para orientar la rosa de los vientos y comprender el sentido de la direccionalidad; convertimos simples espejos planos en nefoscopios para ubicar la dirección de las nubes y a través de la caza de ellas, interpretar el concepto de vector y sus componentes, un graduador con un pitillo en astrolabio para medir ángulos en el espacio.

Así, rápidamente, fuimos incursionando en la lectura del mejor libro, “El cielo y la Tierra”, inmerso en el tapiz cambiante de la naturaleza, trascendiendo, el aula de clases para adentrarnos en un laboratorio abierto, mutante y transversal a lo que hacemos: el clima. Nos adscribimos entonces al proyecto CERES S´COOL de la NASA (https://scool.larc.nasa.gov/Spanish) para apoyar a los científicos. Se empezaba a cambiar el modelo tradicional de enseñanza. En la actualidad varias generaciones de observadores líderes, jóvenes dinámicos, enamorados del proyecto, hijos de dichas construcciones y deducciones, conforman año tras año, el grupo OTACA: Observadores del tiempo atmosférico CERES-Antares, último de los nombres adquiridos en todo el transcurrir que llevamos.¿En qué consiste entonces particularmente la experiencia de estos 18 años (3 de preliminares y 15 de aplicación)? En librar la batalla contra las concepciones culturales y sociales, transmitidas de generación en generación, respecto a la dificultad para aproximarse al aprendizaje de la matemática: miedos, desidia, sensación interiorizada de incapacidad, de incomprensión de algoritmos, la no elección de carreras afines, conceptos y procesos en general que bloquean la paz interior de nuestros niños. Para ello realizamos acciones de desarrollo de pensamiento, como leer comparativamente, analizar, aproximar, estimar, interpretar, clasificar, argumentar, encontrar regularidades, modelar, resolver problemas en contexto. ¿Cómo? A través de la medición, registro y análisis de las variables climáticas los 365 días del año, en dos estaciones meteorológicas, una manual, construida con recursos del medio por los niños, y una electrónica, que conforman el observatorio y van acompañadas de un aula taller experimental de matemáticas, donde se construyen, crean y recrean manualmente los instrumentos y materiales concretos. Con ellos, además de realizar la deducción y/o aplicación de los conceptos y el proceso didáctico, tanto en las clases regulares como en los encuentros taller extra-clase, acciones que se llevan siempre al aula y en varias áreas del saber, ayudamos a los científicos a descubrir cuál es el papel que juegan las nubes en la regulación del balance energético del planeta. Además contamos con la fortuna de hacer parte de la agencia espacial estadounidense, la cual nos ha asignado el Satélite TERRA que nos sobrevuela diariamente. En efecto, hemos podido ejecutar una base de datos meteorológicos de 15 años en comparación satelital, la cual nos ha permitido servir a la comunidad municipal y regional. Es de resaltar que cuando la NASA descubre una variable o alguna información que nos incumbe, nos lo hace saber y lo vamos incorporando al proceso de aprendizaje, porque la NASA no nos da plata, pero si conocimiento. Si algo no nos funciona los observadores autónomamente resuelven el problema en contexto.

Con todo ello la gestión del conocimiento la realizamos, con un grupo que oscila entre 60 y 120 miembros aprox, desde 2° hasta 11°, en relevo generacional continuo, egresados, docentes activos y jubilados, trabajadores del colegio y campesinos de la región, a partir de nuestro lema: “aprender observando, pensando, haciendo, experimentando y jugando”, con la metodología de aprendizaje colaborativo entre pares , organizados estructuralmente en tres grupos: base (los más expertos), quienes van transmitiendo su saber al grupo semilla (los principiantes), y estos al grupo simpatizantes (los que apenas se están motivando) y demás miembros de la I.E a la hora de sobrevuelo del satélite y en talleres; estos también socializan el proyecto a las diferentes instituciones y delegaciones nacionales e internacionales que nos visitan, con el ánimo de reproducir la experiencia o parte de ella.

Todo el proceso lo realizamos a la luz de la Ley General, los lineamientos, estándares curriculares y desarrollo de competencias básicas del MEN, basándonos en propuestas metodológicas con enfoque constructivista según fundamentaciones de Dienes, Gastón de Mialaret, Vigotsky, Piaget, Mesa Betancur, Palissy, De Guzman, Azcarate, entre otros y no solo se asimilan conceptos matemáticos y científicos con amor, sino que también se fortalecen valores como la responsabilidad, compromiso, puntualidad, respeto, autonomía, convivencia con el otro y con el entorno, sentido de pertenencia.

Y de repente te hallarás haciendo lo imposible (los resultados): Nuestros observadores obtienen mejor desempeño en pruebas de Estado y exámenes de admisión de universidades. A través de múltiples reflexiones, vamos viendo las necesidades alrededor de nuestro hacer, empezamos a soñar soluciones y a tocar puertas, como observadores no solo en tiempo de escuela, convencidos de que NO es imposible, lo hemos ido logrando, mediante la gestión con los aliados estratégicos. Todo ello lo hacemos en paralelo al día a día y con nuestras ideas renovadoras. Hemos apoyado la certificación de empresas agrícolas y pecuarias del municipio, como una trilladora de café, la zona húmeda de un hotel, la orientación del horno crematorio de desechos de laboratorio clínico del hospital local, entre otras.

Todo a cambio de conocimiento, los ingenieros que utilizan nuestros datos, nos explican cómo, porqué y para qué lo hicieron, dándonos cuenta que somos útiles a la sociedad desde la escuela, porque la Matemática hace parte de la vida. También contribuimos a la realización de tesis de grado de estudiantes de educación superior. Además, camino hacía la utopía, venciendo grandes barreras, por medio del accionar del proyecto se han sentado las bases y realizado gestión para que la I.E tenga laboratorios de Matemáticas, Química-Agropecuaria, Física-Ciencias, Naturales, observatorio meteorológico, la construcción de una planta física completamente nueva, con dotación de internet y dado que nuestro bachillerato es agropecuario, se ha liderado, la construcción de un laboratorio de análisis de suelos para toda la región del suroeste, en el sector La Pradera de Andes, para satisfacer las necesidades al respecto de los caficultores y agricultores regionales, con la credibilidad, visión y diligencia de COOPERANDES, iniciando con ello la cultura de la medición del suelo.

Hemos motivado a niños y jóvenes a convertirse en observadores permanentes del cielo y la naturaleza, creando la cultura de la medición de las variables del clima en la comunidad educativa, la cual estamos extendiendo a la subregión del suroeste, gestionando e instalando 180 pluviómetros a lo largo de las veredas y capacitando para su uso a los campesinos de las fincas donde se instalan dichos instrumentos, a través de otro proyecto que nace en 2013 como hijo de OTACA, Pluvio-Red (observadores voluntarios de la lluvia).

Hemos realizado tres ferias del conocimiento internacionales con muestras interactivas, en las que “Niños campesinos construyen alternativas de vida a través de la ciencia, el arte y la cultura”, con presencia de conferencistas de Oklahoma, Texas, New York, Guajira, Bogotá, Medellín, lo que ha conllevado a la consecución de materiales didácticos para varias de las asignaturas. En mayo del año pasado la NASA reconoció, por mayor cantidad y calidad en nuestras mediciones, con relación a los 87 países del mundo que hacemos parte del proyecto SCOOL. Realizamos siembra de árboles en equinoccios, tomando consciencia colectiva frente al mal accionar del hombre en nuestro planeta. Sensibilizamos a los observadores, para que después de egresados, continúen activos en el proyecto.

Establecimos lazos con la Universidad de Oklahoma, donde ahora algunos de nuestros egresados destacados en el proyecto tienen la oportunidad de realizar, becados, pasantías de investigación y maestrías.

Se ha posibilitado beca en el Colombo-Americano y con miras a suplir necesidades en énfasis del habla inglesa en la I.E, realizamos intercambio con 5 nativos de Oklahoma. Capacitamos a maestros en ámbitos municipal, departamental y nacional apoyándoles en didáctica de la Matemática y en gestión para sus ascensos.

Autónomamente los observadores para dar solución a problemas contextuales del proceso han inventado un “visor del color cielo” para determinar la presencia de aerosoles, también han desarrollado juegos, uno para la aplicación de las 7 operaciones matemáticas y otro para la introducción del ciclo hidrológico, en aplicación y en espera de patente.

En el 2003 cuando apenas éramos un embrión, fuimos nominados al Premio Compartir, desde entonces hemos continuado soñando y con todos los esfuerzos posibles llevando los sueños a la realidad, ahora queremos compartir la consolidación del proyecto, con la parte de Colombia que no nos conoce, dando cuenta de cómo hemos incidido en la transformación de la educación en nuestro municipio y otras localidades. De proyecto de aula, hemos trascendido a un horizonte institucional completamente impregnado y fusionador de las áreas del saber de la I.E, alrededor de OTACA, tomando parte activa en la misión y visión institucional, sin dejar pasar desapercibido el divorcio entre escuela y vida. Proyectamos nuestra institución y el municipio en los ámbitos departamental, nacional e internacional, mediante la socialización de la experiencia significativa, la realización de talleres experimentales y conferencias en diferentes instituciones, foros, hasta el punto de convertirnos en Speaker de eventos como: Virtual Educa y TEDxBogotá en 2013, Héroes Fest en 2014 . Además los miembros del grupo base de los observadores también se desempeñan como talleristas y conferencistas, tanto de estudiantes como de maestros, algunas instituciones han replicado el proyecto, entre ellas, una delegación de Corea del Sur, que nos visitó en 2013. Realizamos además intercambios culturales con una escuela de Nicaragua.

Por todo nuestro hacer hemos sido reconocidos socialmente, con menciones de honor, medallas al mérito, maestra de calidad y estudiante destacado en Antioquia la más educada, Antioqueña de Oro, y la NASA valora nuestro hacer, ofreciendo más apoyo académico para el aula, varias publicaciones en períodicos, programas de TV, en textos de didáctica socializando actividades nuestras, en libros creados por SEDUCA. Todas estas acciones han coadyuvado a la obtención de aliados estratégicos nacionales e internacionales, que apoyan el proyecto, su sistematización y grandemente al colegio. Es de resaltar el apoyo de la directora del centro de energía y tierra de la universidad de Oklahoma, quien se hizo acreedora al título de madrina de OTACA. Otros programas gubernamentales, como Guardianes de la naturaleza, Piragua, Pro-aves, PORH, encuentros rurales, hallan eco en nosotros y nosotros en ellos, así la mayoría de nuestros observadores son también participantes de estos.

Somos parte de la transformación positiva de la educación en el municipio, impregnando la región y por ende la mentalidad de nuestros estudiantes ante las matemáticas y la ciencia, logrando la credibilidad en nuestro hacer, no solo de la escuela, sino también de la vida misma en sus diferentes sectores. Durante la existencia de OTACA, se ha logrado el interés de instituciones públicas, privadas y personas naturales, quienes conforman nuestro gran compendio de aliados estratégicos, especialmente fundaciones, nacionales e internacionales, que de una u otra forma contribuyen con el proyecto, tanto cognoscitiva como económicamente haciendo que la experiencia persista en el tiempo.

Ya no solo soñamos con enamorar a nuestros niños, del conocimiento a través del clima, el suelo y el juego como nuestros mejores aliados sino también en hacer efectiva nuestra propuesta de MARDIS (Sistema de medición, registro, análisis y divulgación en las líneas clima, suelo, biodiversidad, territorio y paisaje de las cuales las 2 primeras ya están en su auge y las 2 segundas ya iniciadas) y con mejorar el desarrollo de competencias de una manera interdisciplinaria, enfatizando en el bilingüismo, además de gestionar un pregrado de geografía en el colegio con las Universidades de Antioquia y de Oklahoma con quienes iniciamos conversaciones y finiquitar el convenio con el laboratorio de suelos. Nunca pensamos llegar a tanto, por ello encajamos en el dicho del Santo de Asís-epígrafe-.

Le apostamos a convertirnos en sembradores de paz cuando: ayudamos a dejar miedos a nuestros niños para que se muevan en la escuela con tranquilidad y agrado en su manera de aprender, sentamos bases de paz interior, fortalecemos valores, acompañamos proyectos de vida, con la posibilidad de becas en nuestro país y fuera de él, fundamentamos la elección de carreras, creamos la cultura de la medición tanto del clima como del suelo, ideamos para la región un laboratorio de análisis de estos, para mejorar las condiciones de vida de las familias a través del mejoramiento de sus cultivos de manera científica, y apoyando al análisis mundial del cambio climático. Le apostamos a la paz con el entorno desde una de mis mayores pasiones: aprender para enseñar y enseñar para aprender. He tenido muchas satisfacciones, pero la más fenomenal es ver cómo mis discípulos me superan, reemplazándome en muchas acciones y llegando hasta donde yo no lo he podido hacer, estudiando becados en el país y el exterior, resolviendo sus proyectos de vida.

Viviendo este mundo de números y nubes, nos hemos dado cuenta de que las matemáticas no son solo dos sumas en el tablero, son la vida misma, los chicos se sienten útiles a su sociedad y saben ya, “para qué es que sirven la Matemática y la ciencia, en la vida, profe”. Así en este tramo de sus vidas van acortando la brecha entre la escuela y la vida y van pasando con alegría DE LA MATEMATEFOBIA A LA MATEMATEFILIA.

 


 

Escrito por
Maestra de Matemáticas en la Institución Educativa de Desarrollo Rural Miguel Valencia, ubicada en Jardín, Antioquia.
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Martial Heriberto Rosado Acosta
Gran Maestro Premio Compartir 2004
Sembré una semilla en la tierra de cada estudiante para que florecieran los frutos del trabajo campesino en el campo que los vio nacer