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La labor docente

Según algunos padres de familia, nos falta experiencia para ejercer nuestra profesión. Pero la realidad es otra. 

Febrero 15, 2018

En muchos casos, la mayoría de personas creen que solamente nuestra labor como docentes es medir y transmitir mecánicamente los aprendizajes a cada alumno por medio de nuestros conocimientos previos, olvidando en ciertos momentos que nosotros también somos formadores de valores y queremos transformar la realidad en la que vivimos hoy en día, también jugamos varios roles en los cuales buscamos lograr el desarrollo integral y próspero de los estudiantes.

Como docentes tenemos muchas capacidades y una de ellas es desarrollar la imaginación y la creatividad, por ende, para cada clase tenemos la originalidad de preparar el espacio, los recursos, las actividades distribuyendo el tiempo justo y necesario, creando un ambiente cómodo en el cual se desarrollen los estímulos necesarios para obtener el aprendizaje idealizado. Por esta razón, es importante que nos tomemos el tiempo necesario para reflexionar diariamente sobre nuestra labor que desempeñamos dentro y fuera del aula, siendo críticos constructivos y estar siempre dispuestos a los cambios si son necesarios.

Para los que somos nuevos en el campo docente, es un poco complicado realizar las practicas docentes con un poco de confianza, debido a que hoy en día se cuestiona con más fuerza la profesión docente, ya que muchos de los nuevos que ingresamos somos muy jóvenes y cuestionan sobre la calidad de nuestra formación y se critica ampliamente la decisión de serlo. Según algunos padres de familia, nos falta experiencia para ejercer nuestra profesión.

Sin embargo es bueno dar una mirada a los motivos y las ventajas de ser profesor actualmente. Por esa razón vamos a tratar de olvidar por un momento la triste realidad de quienes son profesores no por opción sino por descarte, los que ejercen porque “no les quedó otra” y no sienten el amor en lo que hacen y que suelen opacar la imagen de un gremio que en su mayoría trabaja con esfuerzo y dedicación por el bienestar de sus estudiantes.

Voy a centrarme en lo positivo, porque la mayoría quiere y necesita esa voz de aliento para saber que nuestra profesión no es tan mala como muchos dicen y quieren hacerla ver. Por esto vamos a hablar de las razones para ser profesor y sólo hay una respuesta concreta: Vocación, el interés por encontrar un equilibrio y justicia, por el derecho que todos tenemos a superarnos, a lograr ser más, la firme convicción de que somos capaces de modificar y crear realidades, hacerlas completamente favorables para quienes empiezan este gran camino.

Claramente no será fácil, debido a que en nuestro largo recorrido encontraremos obstáculos llamados dudas que nos llevan a pensar cómo desempeñar nuestra función y surgen estas preguntas que se convierten en miedos: ¿cómo voy a ser capaz de lograrlo?

La respuesta será un poco confusa pero siempre serán los niños y los jóvenes, ya que son ellos los encargados de despertar al mundo con sus más grandes sueños y ganas de querer ser alguien en la vida.

Ellos necesitan un apoyo para volar con alas propias, entonces, según Saldarriaga, O.La práctica pedagógica ha querido pensar la posibilidad de lo que hoy llaman "empoderamiento" del maestro como sujeto de su saber, de entablar combates por la reconfiguración del estatuto intelectual del maestro Pág. 55”. Así las cosas, nosotros, como docentes, tomamos el papel de mediadores, facilitadores del conocimiento y del aprendizaje, somos los que nos preparamos, estudiamos, investigamos para ser esa llave guía de nuestros alumnos.

Ahora vamos a tomar las claras consecuencias de ser docente: así tengamos que realizar varios esfuerzos que impliquen consecuencias personales, siempre estará viva la satisfacción del cansancio, la alegría de sentir que tanto esfuerzo ha tenido excelentes resultados o el dolor de la frustración cuando no alcanzamos a cumplir nuestros logros. También está la expectativa que nos da cada día cuando podemos aprender algo nuevo, ya sea por parte de nosotros mismos o sea en junto a nuestros estudiantes, y también ver que tenemos colegas que podemos colaborarnos mutuamente.

Ser profesor hoy en día no es la última opción. Desde mi experiencia, es un primer amor, es dormir tranquilo porque aunque muchos de tus colegas te digan que debes seguir protocolos para educar a los estudiantes, sigues tu propio camino trabajando fuertemente para lograrlo. No importa si existen consecuencias. Tal y como lo asegura Saldarriaga, O.: “La experiencia ya no es aplicación de verdades ni experimentación de hipótesis, ahora se sitúa en la tierra de nadie que media entre teorías y prácticas” Pág. 66.

Ser docente implica, también, dormir preocupado porque sabes que uno de tus alumnos tiene problemas en su familia, dormir intranquilo porque tienes deudas que te acorralan y te fatigan, o simplemente duermes feliz porque te acuerdas de una anécdota vivida durante tu día.

Sé que es un poco confuso de entender esto pero, ¿por qué lo relaciono con el tema de dormir? Porque nosotros como docentes también somos soñadores y seguimos soñando con un mundo justo y estable para las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Quiero que mis futuros colegas vean los pros de nuestra labor, a los que en muchos casos nos llaman locos, ilusos, irritantes y, en muchas ocasiones, tenemos que nadar en contra de la corriente de la sociedad, la realidad, las directivas de la institución en donde laboremos.

Un caso claro de lo anterior es el profesor Luis Miguel Bermúdez, quien abordó uno de los temas con más estereotipos en la educación como lo es el embarazo a temprana edad. Él, muy soñador, trabajó fuertemente para cambiar una problemática social que afectaba la integridad y el cuidado de la mujer, y para llegar al éxito de su proyecto tuvo que lidiar con varios obstáculos. No obstante, sus ganas de ayudar a las niñas vencieron sus más grandes miedos. Claro ejemplo, ¿verdad?

Por eso, nosotros somos forjadores de sueños y esperanzas. Tenemos la gran responsabilidad, porque estamos formando a la nueva generación que, probablemente, será más luchadora de la equidad social y aplicará los valores que quedaron en sus vidas durante el recorrido por la escuela.

Por eso, ser profesor hoy en día no es solo enseñar: es motivar, acompañar, guiar y aconsejar la construcción de un aprendizaje para construir una buena vida.

Referencias:

Saldarriaga, OLa práctica pedagógica ha querido pensar la posibilidad de lo que hoy llaman "empoderamiento" del maestro como sujeto de su saber, de entablar combates por la reconfiguración del estatuto intelectual del maestro Pág. 55, del oficio del maestro. ¿De intelectual subordinado a experto subordinador?, www.idep.edu.co/revistas/index.php/educacion-y-ciudad/article/view/274/249

Saldarriaga, O “La experiencia ya no es aplicación de verdades ni experimentación de hipótesis, ahora se sitúa en la tierra de nadie que media entre teorías y prácticas” Pág. 66 del oficio del maestro. ¿De intelectual subordinado a experto subordinador?, www.idep.edu.co/revistas/index.php/educacion-y-ciudad/article/view/274/249

Bermúdez, Luís (2017) La integración curricular de la ciudadanía sexual y el enfoque diferencial y de géneros compartirpalabramaestra.org/protagonistas-del-premio/2017/la-integracion-curricular-de-la-ciudadania-sexual-y-el-enfoque 

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Estudiante de la Cátedra ‘Maestros hacen maestros’ en la Universidad de la Salle.
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Rubén Darío Cárdenas
Gran Rector Premio Compartir 2016
Concibo al maestro como la encarnación del modelo de ser humano de una sociedad mejor. Él encarna todos los valores que quisiera ver reflejados en una mejor sociedad.