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Escuela de ciudadanía y pensamiento crítico: 75 años de historia

La I.E Julio Pérez Ferrero de Cúcuta desarrolla conciencia crítica en los estudiantes, en sintonía con los procesos de memoria histórica, verdad y no repetición. 

Diciembre 17, 2019

“Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos,

sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir” – Saramago

 

Llevar el nombre de Julio Pérez Ferrero implica tener motivos para inspirar en el colectivo social las virtudes intelectuales y cívicas de un ciudadano, traducidas en espíritu de diplomacia, pasión por las letras y la historia y una pedagogía del argumento. Estas particularidades recogen la fecundidad de un artesano de civilidad.

Corría el año 1944, el mundo padecía la guerra y en Colombia empezaba a agitarse la violencia entre liberales y conservadores. Muere fusilado por los nazis uno de los creativos y críticos de la historia moderna: Marc Bloch, el maestro de la Escuela de los Annales. En este contexto histórico cobra fuerza la expresión del poeta alemán Friederich Hölderlin: “Allí donde crece el peligro, crece también la salvación”.

En el marco de este contexto, donde se entiende la salvación como movimiento o fuerza espiritual que posibilita al ser humano hacerse cada vez más humano, emerge la Escuela de Niñas No. 10 Julio Pérez (en el barrio Cundinamarca), en honor a nuestro insigne periodista, maestro e historiador nortesantandereano. Por ello, Don Antonio Machado, quien representó la rebeldía creativa de la generación del 98, expresó que al examinar el pasado oscuro marcado por la guerra, siempre hay un cúmulo de esperanzas, hay futuro. Eso es la I.E Julio Pérez Ferrero, un proyecto alternativo con aspiraciones valiosas para el futuro. Actualmente el colegio integra 4 sedes: Cundinamarca, San Miguel, Nuevo Horizonte y Simón Bolívar, con 2.600 estudiantes.

Hoy 75 años después, al hacer memoria y asumir la responsabilidad, nos encontramos con un proyecto educativo alternativo que en su horizonte filosófico apunta a formar ciudadanos que claman con su voz en la plaza pública que Cúcuta es una utopía, un lugar por construir y reinventar desde el pensamiento y el trabajo.

Estas efemérides nos permiten poner el acento en el valor agregado que dan las experiencias de aprendizaje de la cotidianidad escolar, como aquella de formar conciencia crítica en los estudiantes para que puedan entender su tiempo e interpretar su pasado.

   El “Julio Pérez”, como se designa en el argot escolar, provee a la ciudad de ese chispazo de lucidez que cada año convoca y moviliza a los espíritus juveniles a poner en contacto intelectual los mejores argumentos y habilidades de la agonística, en el escenario académico con reconocimiento a nivel nacional como lo es el Foro Nacional y las Olimpiadas de Filosofía. Damos lo mejor a la educación para que los mejores nos visiten y se encuentren con los nuestros.

Esta experiencia de aprendizaje es el detonante que ha permitido a los estudiantes sentir la Ítaca en la faena diaria de su existencia de saber pensar lo que debe elegir y respetar, pero sobre todo el crear conciencia crítica para vivir con dignidad y entender que Auschwitz, ese campo de la guerra y la tragedia humana, no debe repetirse jamás.

Es importante destacar que desde 2015 se inició la apuesta por la pedagogía de enseñanza para la comprensión como herramienta del constructivismo crítico que dinamiza las prácticas de aprendizaje y moviliza recursos como la indagación, la pregunta, la duda, la lectura de contexto y la comunicación oral y escrita con argumentos.

El camino de la crítica desde la memoria histórica y la verdad

En el año 2017 se incorporan al currículo los conceptos de memoria histórica, verdad y no repetición. Los estudiantes aprenden a dar tratamiento investigativo a los testimonios y las fuentes desde la ruta pedagógica de la memoria histórica para interpretar y explicar el conflicto armado a nivel local, regional y nacional. Siguiendo las ideas de Todorov, los estudiantes aprenden la recuperación de la memoria dentro de un contexto social y político que sirve de punto de partida para analizar la situación actual de sus propios contextos sociales y culturales, en los que deciden enfrentar determinados sucesos en su vida y que involucran un proceso de reflexión y decisión en pos de convertir las experiencias traumáticas en experiencias susceptibles de analizar y comparar, y así encontrar características comunes a nuevas experiencias que simultáneamente se están desarrollando en el presente.

La integración a la Red Nacional de maestros por la memoria y la paz y la participación en el Encuentro Nacional de jóvenes por la memoria y la paz posibilitan que en el 2019 el IV Foro Nacional y Ias Olimpiadas regionales de Filosofía tengan el componente de memoria, verdad y no repetición. De esta actividad germina el ‘Museo Lugar de Memoria’, donde los estudiantes ponen en práctica aprendizajes sobre museología y el encuentro con la verdad como revelación del significado de un hecho; al igual que la vinculación de estudiantes a la Mesa Departamental de Memoria Histórica, al programa Travesías por la Verdad con la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y el liderazgo en la narrativa ciudadana ‘Amigos, Memoria y Verdad’, donde también participan estudiantes de colegios privados y universitarios.

En el 2019 se desarrolló la Cátedra Bicentenaria Julista, relacionada con el 20 de julio y el 7 de agosto. Allí los estudiantes expresaron comprensiones de conciencia crítica de manera reflexiva y lúdica. La Experiencia significativa expuesta hizo parte de los finalistas en el Foro Municipal de Educación. Otra manifestación de este espectro de aprendizajes es el Día del Feminismo, declarado el 8 de marzo. La organización del Modelo MUNJPF permite visibilizar capacidad de liderazgo, trabajo en equipo y emprendimiento.

El “Julio Pérez” desarrolla conciencia crítica en los estudiantes, en sintonía con los procesos de memoria histórica, verdad y no repetición. Este propósito hace parte de la pregunta ¿qué educación para orientar a nuestros estudiantes?, entendida como un proceso de toma de conciencia de la condición social de la persona que la adquiere mediante el análisis crítico y reflexivo del mundo que le rodea. Este ejercicio de concienciación es el paso de una conciencia ingenua y alienada a una conciencia creadora, reflexiva, que transforma, que denuncia la deshumanización, pero que anuncia la dignidad: una conciencia crítica.  

 


Imagen julioperezferrero.edu.co

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Rubén Darío Cárdenas
Gran Rector Premio Compartir 2016
Concibo al maestro como la encarnación del modelo de ser humano de una sociedad mejor. Él encarna todos los valores que quisiera ver reflejados en una mejor sociedad.