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Cómo elaborar una rúbrica de evaluación en 7 pasos

En este artículo, el autor presenta las diferencias entre rúbricas holísticas y rúbricas analíticas y los pasos para diseñar esta última.

Noviembre 11, 2019

Recuerden que, cuando hablamos de rúbricas de evaluación, hay que distinguir entre rúbricas holísticas y rúbricas analíticas.

Las rúbricas holísticas se usan para evaluar la totalidad de un proceso sin entrar a valorar por separado las partes que lo comprenden. Es por esta razón que son más fáciles de elaborar y aplicar que las analíticas. Por otra parte, la retroalimentación con este tipo de rúbrica es menor que con la analítica.

Las rúbricas analíticas, que son las que uso como instrumento de evaluación formativa, se utilizan cuando el desempeño que se solicita del alumno requiere de diferentes criterios. El docente evalúa por separado las diferentes partes del desempeño y luego suma la puntuación de cada una de las para obtener una calificación final. Aunque el proceso de evaluación es más lento que el de la rúbrica holística, este tipo de rúbricas ofrece un alto grado de retroalimentación con el alumno.

Bien, ahora que saben un poco más acerca de la diferencia entre una rúbrica analítica y una rúbrica holística, es el momento de presentarles qué pasos llevo a cabo para la elaboración de una rúbrica analítica. Así que, sin más demora, zarpamos…

Ventajas de las rúbricas de evaluación

Antes de abordar los pasos que sigo para la elaboración de una rúbrica analítica, déjame que te dé a conocer cuáles son para mí las ventajas de este instrumento de evaluación formativa:

  • Describen cualitativamente los distintos niveles de logro de un alumno
  • Da a conocer a los alumnos cuáles son los criterios de evaluación
  • Permiten una evaluación más objetiva
  • Fijan de manera más efectiva las expectativas del alumno respecto a los resultados de aprendizaje
  • Promueven la responsabilidad de los alumnos, dado que se les implica en el proceso de elaboración
  • Indican claramente al alumno sus fortalezas y debilidades.

Como ven, la evaluación se convierte en algo más efectivo si los alumnos entienden, participan y comparten desde el primer momento el proceso de aprendizaje. Es más, los alumnos aprenden más cuando desde el inicio de una actividad conocen qué criterios se usarán para valorar su nivel de desempeño.

7 pasos para la elaboración de una rúbrica de evaluación

Los siete pasos para diseñar una rúbrica de evaluación son los siguientes:

  1. Determinar qué tipo de aprendizaje se va a medir. Los criterios de evaluación que describirán el logro alcanzado y qué tipo de tarea es apropiada para demostrar ese logro.
  2. Determinar el tipo de rúbrica. Hay que elegir entre una rúbrica holística (evaluación sumativa) o una rúbrica analítica (evaluación formativa). En mi caso siempre recomiendo la analítica.
  3. Decidir los niveles de valoración. Se trata de decidir los criterios de evaluación. Para ello, es conveniente redactar de buen inicio una rúbrica con tres niveles, donde un extremo sea el nivel máximo que puede ser alcanzado, otro extremo que sea el más bajo, y otro intermedio que represente el promedio de ambos. Una vez establecidos estos tres criterios, recomiendo ampliar a cinco puntos de referencia.
  4. Describir los niveles de desempeño específicos de los criterios que se van a utilizar para llevar a cabo la evaluación de la tarea.
  5. Construir una tabla que contenga los aspectos a evaluar, los niveles de desempeño y la descripción de cada uno de estos niveles. La escala de calidad se coloca en la fila horizontal superior, con una graduación que vaya de mejor a peor. En la columna vertical se colocan los aspectos que se han seleccionado para evaluar. En las celdas centrales se describen los indicadores que se van a utilizar para evaluar cada uno de estos aspectos.
  6. Probar la rúbrica para comprobar que es útil para medir los aspectos para los que ha sido diseñada. Siempre es positivo que la rúbrica sea revisada por otro docente.
  7. Tras el desempeño del alumno, se debe asignar el nivel correspondiente y realizar las observaciones oportunas para justificar la valoración asignada.

Rúbricas de evaluación. A modo de conclusión

Como ven, el proceso de elaboración de una rúbrica analítica pasa ineludiblemente por una serie de etapas que tienen como objetivo la regulación del aprendizaje por parte del alumno, así como su reflexión y retroalimentación de aquello que el docente quiere que aprenda.

La rúbrica es una excelente oportunidad de llevar la evaluación hacia una evaluación formativa, donde el proceso prima sobre los resultados y donde la regulación por parte del alumno hace posible aprender haciendo.

Contenido publicado originalmente en la página de Justifica tu respuesta bajo Licencia Creative Commons.

 


Imagen de rawpixel en Pixabay

Escrito por
Maestro de secundaria, defensor de la educación inclusiva, apasionado de las nuevas tecnologías y enamorado de la educación emocional
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Melva Inés Aristizabal Botero
Gran Maestra Premio Compartir 2003
Abro una ventana a los niños con discapacidad para que puedan iluminar su curiosidad y ver con sus propios ojos la luz de la educación que hasta ahora solo veían por reflejos.