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La revolución de los MOOC plantea nuevos retos a la educación superior

Más allá del propósito de obtención de títulos académicos que cualquier estudiante busca, hoy es posible cursar cualquier materia en línea y de forma gratuita. 

Noviembre 16, 2017

Las universidades colombianas enfrentan fuerte competencia por varios frentes. Por una parte, el mercado cuenta, crecientemente, con múltiples ofertas de nuevos programas, especialmente de posgrado, provenientes de universidades norteamericanas, europeas, asiáticas y de Oceanía (especialmente Australia). Representantes de embajadas y de universidades recorren escenarios múltiples en los que ofrecen alternativas de estudios a estudiantes y graduados jóvenes.

Sin embargo, la competencia que cuestiona los cimientos mismos del mercado de la educación superior proviene de otra fuente: la de los cursos masivos abiertos en línea (MOOC, massive open online courses). Las mejores universidades del mundo y, con ellas, centenares de prestigiosos centros de educación superior ofrecen cursos gratuitos en línea prácticamente en todos los campos del saber humano, con el máximo rigor tanto en el contenido de las asignaturas como en la metodología aplicada.

En un mundo en el que ya el 40% de la humanidad cuenta con acceso a internet a través de diversas tecnologías y en el que internet móvil se perfila como la modalidad predominante de conectividad, la clientela para tales cursos aumenta vertiginosamente. Más allá del propósito de obtención de títulos académicos que cualquier estudiante busca, hoy es posible, en principio, cursar cualquier materia en línea y de forma gratuita.

Veamos el ejemplo de MIT, una de las universidades de reconocida mejor calidad del mundo. Bajo la categoría de “Open Course Ware” MIT ofrece cursos gratuitos en arte y arquitectura, ciencias, derecho y política, educación y aprendizaje, filosofía, historia, idiomas, ingeniería, literatura, matemáticas, medios de comunicación, negocios, sicología, salud y medicina, y sociedad.

Sólo para dar una idea de la cantidad de asignaturas, en el campo de ciencias hay 35 ofertas, que incluyen títulos como “Química en acción: perfiles de los investigadores de MIT”, “Introducción a la biología”, “Termodinámica y cinética”, “Introducción a la mecánica cuántica”.

O en un campo diferente, el de la filosofía, hay títulos como “Sentimiento e imaginación en arte, ciencia y tecnología”, o “Naturaleza de la creatividad”. En ingeniería hay 60 cursos, como “Matemáticas para las ciencias de computación”, Ética para ingenieros”, “Ingeniería de los lenguajes de computación”…

Ejercicios similares se pueden hacer con centenares de universidades de varios continentes  para miles de asignaturas.

Casi todos los cursos ofrecidos constan de múltiples sesiones de impecables videos que pueden descargarse gratuitamente.

¿Cómo se hace? Basta con ingresar a los portales web de las universidades, localizar los cursos libres, inscribirse.  En el caso de internet móvil, en la época de los sistemas operativos OS y Android, sólo hay que entrar a los app stores (en el caso de Apple se trata de iTunes U).

¿Cómo riñe la oferta de tales cursos con nuestras universidades? La respuesta es simple: el mundo tiende a exigir, cada vez con mayor claridad, competencias determinadas. Los empleadores van dejando de preguntar en qué universidad se ha estudiado y a cambio, buscan establecer, si los candidatos del mercado laboral saben emprender tareas y proyectos específicos. Poco a poco interesa menos cómo y dónde se aprendió algo. Importan más las competencias.

¿Cómo podrían aprovechar muchas universidades colombianas el “boom” de los MOOC? Simplemente incorporando los contenidos de los cursos dentro de los materiales de referencia de los estudiantes. Hay un beneficio adicional: el hecho de que una universidad consiga que en una asignatura determinada (por ejemplo, cálculo diferencial) los estudiantes incluyan dentro de sus materiales de estudio las sesiones de una clase similar en Stanford, por ejemplo, obligaría a los profesores locales a ser mucho más rigurosos a la hora de planear y dictar sus clases. La calidad saldría beneficiada.

Contenido publicado originalmente en Colombia Digital

*Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad estricta del autor.
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Consultor en educación
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Diego Fernando Barragán Giraldo
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