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Aulas azules: una oportunidad para crear nuevos espacios de aprendizaje

Abril 25, 2015

En marketing se suele decir que todo aquello que es sensible de ser vendido lo es igualmente de ser ‘marqueteado’, en esa medida, el potencial que tiene un elemento para ser ofertado da la posibilidad de someterle a procesos y estrategias de modo tal que se haga más atractivo ante los ojos de los posibles clientes y por consiguiente sea comprado.

Pero, ¿qué pasa con aquellas cosas que no son sensibles de ser vendidas/compradas? como la educación por ejemplo, - ya que desde mi punto de vista, es posible que se pague por el acceso a la misma, es factible que se pague por un cupo, un espacio, una plaza, pero no por la educación como tal. - para esas cosas también hay una amplia oportunidad de gestión a partir de conceptos y teorías de marketing que quizá de otra forma no serían siquiera imaginadas, pero que pueden servir de apoyo para la generación de nuevas metodologías y espacios de aprendizaje.

Y es que el marketing va más allá de comprar y/o vender, es una práctica que exalta los mejores atributos de un ‘algo’ para hacerlo un ‘todo’, y en esa medida, retomando el ejemplo y punto central de este texto, ‘la educación’, es claro que hay una gran oportunidad para atender necesidades y debilidades a partir de una estrategia basada en mercadear el aula.

Pero ¿cómo puede ser eso posible?, la teoría del mercadeo indica que hay algo llamado el ‘marketing mix’, el cual consiste en trabajar y desarrollar un elemento a partir de las populares 4 P´s, (producto, precio, plaza y promoción), si partimos de esa premisa, los programas académicos, en conjunto con el conocimiento pueden ser entendidos como el producto que se quiere transmitir a los estudiantes, el precio pueden ser los trabajos y compromisos que se adquieren y por supuesto se pueden negociar, la plaza es simple y llanamente el espacio que se usa para la práctica de la enseñanza, el aula por ejemplo, y finalmente la promoción son todas aquellas acciones de las que se vale el docente para dar a conocer, para incentivar, para invitar y ofertar de la mejor forma todo lo que ese programa académico tiene.

Lo siguiente será entender y transmitir, cuál es la experiencia que se le ofrece a los estudiantes con dicho producto, debemos valernos de la plaza para hacer real esa experiencia, establecer un precio o compromiso de trabajo que, ojo, no tiene que ser el más bajo, en este caso hablamos del más justo, y el más justo solo lo define la calidad del producto, y finalmente debemos definir cómo haremos para que sea atractivo y convincente.

Hasta este punto podría decirse que hay una parte básica y quizá no tan profunda, pero la sola visión del aula de una forma estratégica, en donde los estudiantes conciban el aprendizaje como parte de un proceso y no de una obligación, en donde el docente tiene la posibilidad de trabajar y desarrollar su programa a partir de estrategias puntuales, genera una nueva forma de entender el aula.

Por otra parte, me atrevo a decir que la clave para “hackear” las aulas de clase y transformarlas, está, como en las ventas en la capacidad de diferenciarse, en destacarse sobre lo que otros hacen, para poner un estilo particular, uno tan único que sea capaz de captar por completo la atención de los estudiantes y revolucione la práctica de la enseñanza.

Para este punto particular hago referencia a un libro llamado ‘La estrategia del océano azul’, un texto creado por W. Cham Kim, en el cual el autor desarrolla una teoría que se basa en la idea de abandonar la competencia entre empresas y usar esos esfuerzos en el desarrollo de nuevos segmentos de mercado, en donde las organizaciones sean capaces de destacar una ventaja competitiva tan fuerte que simplemente no da lugar a otros, no hay contendientes y no hay rivalidades, hecho que lleva por consiguiente a ocupar el primer lugar.

Si ponemos esta teoría en un plano educativo, más específicamente en las aulas de clase y retomamos la idea de diferenciarse, también podemos encontrar que hay una gran oportunidad para crear nuevas metodologías, para salir de lo que se conoce como ‘mares rojos’, aquellos “lugares” en donde están todos y se hacen siempre las mismas cosas por simple supervivencia, por competencia y por cumplimiento a la norma.

Las aulas de clase, desde mi punto de vista, son el espacio por excelencia para crear ‘océanos azules’, sitios de innovación, creación y desarrollo, lugares donde el aprendizaje no esté basado en cómo acabar la competencia, sino en el crecimiento propio y la consecución de metas.

¿Cómo puede hacer de su aula de clase un océano azul?

Es muy sencillo, primero empiece por identificar cuál es el valor agregado que quiere dar a su grupo o clase, segundo identifique de qué forma su metodología y programa académico puede aportar valor en innovación y a continuación aplíquele la matriz ERIC (Eliminar - Reducir - Incrementar - Crear), de este modo podrá saber identificar aquello que no aporta y le quita valor a su clase, así como los puntos en los que podría destacarse, aquello en donde los demás no han puesto la mirada.

Para finalizar me permito aclarar que no soy educador, razón por la cual no descalifico de ninguna manera los procesos y metodologías tradicionales, contrario a ello propongo una mirada transversal desde el mercadeo con el fin de proponer mecanismos que permitan transformar si se quiere la práctica en aras del desarrollo de una mejor calidad educativa.

Dicho esto, me permito preguntarle, usted ¿está dispuesto a crear su propio océano azul?

Escrito por
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Carlos Enrique Sánchez Santamaria
Gran Maestro Premio Compartir 2011
Con el apoyo de las tecnologías logré que los estudiantes convirtieran el pasado de exclusión que vivió éste municipio lazareto en un pretexto para investigar, conocer la historia y conectarnos con el mundo.