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Educación como promesa para ganar un cargo político

En otras oportunidades el tema fue de paz, ahora es la educación la que mueve los debates electorales

Septiembre 6, 2015

Como si se tratara de un tema de moda o la nueva colección de esta temporada, la educación es la piedra preciosa de las promesas electorales de los candidatos a puestos políticos por estos días. Un tema que está en la agenda pública, que ha destapado muchas preocupaciones y que ha dado de qué hablar.

Pareciera que nosotros lo olvidamos y ellos lo aprovechan, ¿de quién hablo? nosotros como sociedad, como personas que vamos dejando atrás los gravísimos fallos que han tenido varios temas de la agenda política a lo largo de la última década; y de ellos, los electos y los que actualmente se debaten uno a uno nuestros votos con promesas y proyectos que los pongan en el cargo por el que están en carrera.

Hace un par de años los debates y discusiones respecto a elecciones giraban casi que por completo en un eje principal, La Paz, esa que tanto nos prometieron, que tanto ha dado de qué hablar y de la que hasta la fecha muchos seguimos sintiendo con un sin sabor, o más con uno, uno muy amargo. Ahora, de cara a elecciones de gobernantes y alcaldes, entre otros, es la educación la que se lleva el protagonismo y entonces se habla de cifras en inversión, estructura, cobertura y hasta de niños, millones de niños que ya están en la escuela o que llegarán a estar. Sin embargo, siguen siendo los mismos discursos de siempre, con cifras más  o menos infladas, pero al final nos quedamos en lo de siempre.

Y es que la pregunta sigue siendo si lo que le hace falta a nuestro sistema educativo para ser bueno es más edificios, más cupos, más dinero… particularmente eso, más dinero. Nos hemos acostumbrado a creer que desarrollo es cemento y mejoramiento es dinero, si se nos habla de una mejor ciudad salen cifras sobre hospitales construidos, puentes peatonales, vías construidas o más bien “reparchadas”; mientras que si el asunto es de seguridad o educación, entonces lo que se asoma son números en pesos, millones en inversión, miles destinados a un montón de cosas que, si bien son necesarias, no son la solución definitiva o por lo menos no una que sirva de guía para el camino que nos lleve al verdadero mejoramiento.

De ninguna manera quiero asegurar que no se deban hacer ese tipo de inversiones, que no deban contemplarse en el plan de acción, pero lo que sí creo y por sobre todo, lo que considero debe movernos como uno de los tantos detonantes que deben haber para elegir un candidato, es que se hable de menos millones y sí de más iniciativas, que no nos pinten los modelos a copiar sin antes pensar en las condiciones bajo las cuales estamos, porque no podemos pretender ser Finlandia con sus altos estándares educativos, cuando a duras penas logramos llevar a los niños y jóvenes a la escuela, cuando nos importa más la cobertura que el acceso, cuando nos preocupa más cuál es la clasificación de PISA para sacar pecho y decir que mejoramos y no porque sea un KPI (indicador de desempeño) en un plan de desarrollo y avance educativo.

La educación debe ser tenida en cuenta como un asunto prioritario, ya que permea todas las áreas, industrias, espacios y temas que requiere una nación para asegurar su progreso y desarrollo. Es solo mediante un buen sistema educativo que podemos dignificar la labor de los docentes, mejorar la educación de las nuevas generaciones y aportar a la meta de ser cada vez un mejor país.

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Escrito por
Comunicador social y periodista con especialización en Gerencia de Mercadeo.
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Laura María Pineda
Gran Maestra Premio Compartir 1999
Dar alas a las palabras para que se desplieguen por la oración y vuelen a través de los textos para que los estudiantes comprendan la libertad del lenguaje.